El Califato Abasí fue la tercera gran dinastía califal y una de las más longevas del mundo islámico. Descendientes de Abbas, tío del profeta Mahoma, los abasíes derrocaron a los omeyas en el 750 y trasladaron la capital a Bagdad, que pronto se convirtió en el centro cultural, científico y económico de la Edad de Oro del Islam. Durante más de cinco siglos, los califas abasíes gobernaron un imperio que se extendía desde el norte de África hasta Asia Central, aunque con el tiempo su poder se fue fragmentando.
Fundación y esplendor: El primer califa, Abu l-Abbas al-Saffah, estableció la dinastía, pero fue su hermano al-Mansur quien fundó Bagdad en 762 y consolidó el estado. Bajo al-Mahdi, Harún al-Rashid y al-Ma'mun, el califato alcanzó su máximo esplendor: florecieron las artes, las ciencias y la filosofía, con la creación de la Casa de la Sabiduría y la traducción de obras clásicas.
Decadencia y fragmentación: A partir del siglo IX, el poder efectivo de los califas comenzó a declinar. La creciente influencia de los guardias turcos, las luchas internas y la aparición de dinastías autónomas (como los tuluníes en Egipto o los buyíes en Irán) redujeron al califa a una figura simbólica. En 945, los buyíes chiíes tomaron Bagdad y el califa quedó bajo su tutela. Más tarde, los turcos selyúcidas (1055) restauraron la autoridad nominal abasí, pero el poder real siguió en manos de sultanes.
Caída de Bagdad y restauración en El Cairo: En 1258, los mongoles de Hulagu saquearon Bagdad y ejecutaron al último califa, al-Musta'sim, poniendo fin al califato abasí en Irak. Sin embargo, tres años después, el sultán mameluco Baibars reinstauró la línea abasí en El Cairo, donde los califas continuaron como figuras legitimadoras del poder mameluco hasta la conquista otomana de Egipto en 1517. El último califa, al-Mutawakkil III, fue llevado a Estambul, y según la tradición, cedió el título a los sultanes otomanos.
Legado: Los abasíes marcaron la edad de oro del islam: desarrollaron la ciencia, la filosofía, la literatura y el arte, y sentaron las bases de la cultura islámica clásica. Bagdad se convirtió en un mito de cosmopolitismo y saber, y su legado perduró en el mundo musulmán hasta la edad moderna. A continuación, se presentan las biografías completas de todos los califas abasíes, desde la fundación hasta la desaparición de la dinastía.
El Califato Abasí definió la edad de oro del islam y sentó las bases de la cultura islámica clásica, legado que perduró más allá de su caída.