Desde las culturas diaguitas, guaran铆es y tehuelches hasta la rep煤blica del siglo XXI. Argentina ha sido escenario de revoluciones independentistas, caudillismos, auge agroexportador, peronismo, dictaduras militares, crisis econ贸micas y retornos democr谩ticos. A continuaci贸n, una cr贸nica extensa y las biograf铆as de los presidentes que forjaron el destino argentino, cada una con riguroso detalle hist贸rico.
Antes de la llegada de los europeos, el actual territorio argentino albergaba una compleja red de pueblos originarios con distintos grados de desarrollo social, econ贸mico y cultural. En el Noroeste andino, los diaguitas (tambi茅n conocidos como calchaqu铆es) conformaban una confederaci贸n de tribus que dominaban t茅cnicas agr铆colas en terrazas y sistemas de riego por canales, cultivaban ma铆z, porotos, quinoa y algod贸n. Su orfebrer铆a en cobre y plata era notable, y organizaron la Guerra Calchaqu铆 (1630-1643) contra los espa帽oles, una de las rebeliones m谩s largas y tenaces del continente. En la regi贸n de Cuyo y la serran铆a cordobesa, los huarpes eran sedentarios, regaban sus cultivos mediante acequias y fueron r谩pidamente sometidos por los encomenderos debido a su car谩cter pac铆fico. En el Litoral, los guaran铆es practicaban la agricultura de roza y la pesca, viv铆an en malocas comunales y su lengua se expandi贸 gracias a las misiones jesu铆ticas que fundaron ciudades como San Ignacio Min铆. Los querand铆es habitaban la pampa h煤meda y las costas del R铆o de la Plata, eran cazadores-recolectores n贸madas que usaban boleadoras y arcos, y ofrecieron feroz resistencia a los primeros asentamientos espa帽oles.
En la Patagonia, los tehuelches (aones) eran altos jinetes luego de la introducci贸n del caballo, recorr铆an inmensas extensiones cazando guanacos y 帽and煤es. Los mapuches (araucanos), originarios de Chile, cruzaron la cordillera en el siglo XVIII y se fusionaron con los tehuelches, imponiendo su lengua y costumbres. A pesar de la diversidad, ninguna cultura hab铆a formado un imperio centralizado como el inca, que lleg贸 hasta el Noroeste argentino (Collasuyo) imponiendo su dominio sobre los diaguitas del sur.
La conquista europea comenz贸 con la expedici贸n de Juan D铆az de Sol铆s en 1516, quien descubri贸 el R铆o de la Plata y muri贸 devorado por los charr煤as. Fernando de Magallanes naveg贸 sus costas en 1520, bautizando el actual cabo V铆rgenes. Pedro de Mendoza fund贸 el primer Buenos Aires en 1536, pero el hambre y los ataques querand铆es lo llevaron al abandono. La fundaci贸n definitiva lleg贸 en 1580 por Juan de Garay, que estableci贸 la gobernaci贸n del R铆o de la Plata bajo la dependencia del Virreinato del Per煤. Otras ciudades fundadas fueron Santiago del Estero (1553), Tucum谩n (1565), C贸rdoba (1573) y Salta (1582).
La econom铆a colonial gir贸 en torno a la miner铆a de Potos铆 (actual Bolivia), y Buenos Aires se convirti贸 en puerto ilegal del contrabando. En 1776, la Corona cre贸 el Virreinato del R铆o de la Plata como parte de las reformas borb贸nicas, con capital en Buenos Aires, abarcando Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia. El nuevo virreinato dinamiz贸 el comercio, pero tambi茅n acrecent贸 las tensiones entre criollos y peninsulares, especialmente tras las invasiones inglesas de 1806 y 1807, cuando la poblaci贸n local rechaz贸 a los brit谩nicos sin ayuda de Espa帽a, gestando un sentimiento autonomista que desembocar铆a en la Revoluci贸n de Mayo.
En 1808, Napole贸n Bonaparte invadi贸 Espa帽a, depuso al rey Fernando VII y coloc贸 en el trono a su hermano Jos茅 Bonaparte. Esto gener贸 un vac铆o de soberan铆a que los criollos del R铆o de la Plata supieron aprovechar. El 25 de mayo de 1810, tras una semana de intensas movilizaciones populares y cabildos abiertos, se destituy贸 al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y se estableci贸 la Primera Junta de Gobierno, presidida por Cornelio Saavedra. Este hecho inici贸 el proceso revolucionario, aunque formalmente se jur贸 lealtad a Fernando VII.
La Revoluci贸n se expandi贸 r谩pidamente gracias a la acci贸n de ej茅rcitos patriotas que enfrentaron la resistencia realista en el Alto Per煤 (actual Bolivia), Paraguay y la Banda Oriental. El general Manuel Belgrano cre贸 la bandera argentina en 1812 y obtuvo victorias en Tucum谩n y Salta, pero fue derrotado en Sipe-Sipe. Jos茅 de San Mart铆n, tras organizar el Ej茅rcito de los Andes en Mendoza, cruz贸 la cordillera en enero de 1817, una haza帽a comparable al cruce de los Alpes por An铆bal. Con su ej茅rcito de 5.000 hombres, derrot贸 a los realistas en la batalla de Chacabuco (1817) y luego en Maip煤 (1818), asegurando la independencia de Chile.
Mientras tanto, las Provincias Unidas del R铆o de la Plata declararon formalmente su independencia el 9 de julio de 1816 en el Congreso de Tucum谩n, bajo la presidencia de Francisco Narciso de Laprida. La declaraci贸n rompi贸 definitivamente todo v铆nculo con la corona espa帽ola. San Mart铆n continu贸 su campa帽a al Per煤, liberando Lima y siendo nombrado Protector del Per煤 en 1821. Sin embargo, la independencia militar no trajo estabilidad pol铆tica: el pa铆s se sumi贸 en una brutal guerra civil entre unitarios (centralistas porte帽os) y federales (autonomistas provinciales) que durar铆a d茅cadas.
El fin del gobierno centralista del Directorio llev贸 al pa铆s a la Anarqu铆a del A帽o XX, una 茅poca de caudillismo donde cada provincia actuaba como estado independiente. Los caudillos federales como Estanislao L贸pez (Santa Fe) y Francisco Ram铆rez (Entre R铆os) enfrentaron a Buenos Aires. En este contexto, surgi贸 la figura de Juan Manuel de Rosas, estanciero y pol铆tico que gobern贸 Buenos Aires con mano de hierro entre 1829 y 1852, primero como gobernador y luego con la suma del poder p煤blico. Rosas impuso un r茅gimen federal autoritario, reprimi贸 a los unitarios (a quienes fusilaba o desterraba), mantuvo el monopolio del puerto de Buenos Aires y us贸 la Mazorca (polic铆a pol铆tica) para aterrorizar a sus opositores. Su lema era "Federaci贸n o muerte", y su retrato con la divisa punz贸 era obligatorio en todos los espacios p煤blicos. Rosas sostuvo un largo conflicto con Francia e Inglaterra, que bloquearon el puerto de Buenos Aires, pero resisti贸 sin ceder soberan铆a.
La ca铆da de Rosas lleg贸 el 3 de febrero de 1852 cuando el caudillo entrerriano Justo Jos茅 de Urquiza, aliado con Brasil y unitarios, lo derrot贸 en la batalla de Caseros. Rosas huy贸 a Inglaterra, donde muri贸 en el exilio. Urquiza convoc贸 a un Congreso Constituyente en Santa Fe que sancion贸 la Constituci贸n de 1853, de inspiraci贸n federal (tomando elementos de la constituci贸n de los Estados Unidos). Sin embargo, Buenos Aires se neg贸 a aceptarla y se separ贸 del resto del pa铆s como Estado de Buenos Aires. La guerra civil continu贸 hasta la batalla de Pav贸n (1861), donde el general porte帽o Bartolom茅 Mitre venci贸 a Urquiza. Buenos Aires se reincorpor贸 y Mitre asumi贸 como primer presidente de la Argentina unificada en 1862.
Durante su gobierno, Mitre lider贸 a Argentina en la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) contra Paraguay, el conflicto m谩s sangriento de Sudam茅rica, que dej贸 a Paraguay devastado y consolid贸 el poder del Ej茅rcito argentino. Le siguieron los presidentes Domingo Faustino Sarmiento (1868-1874), que construy贸 escuelas, trajo maestras estadounidenses y foment贸 la inmigraci贸n europea; y Nicol谩s Avellaneda (1874-1880), que promulg贸 la ley de educaci贸n com煤n gratuita y obligatoria (Ley 1420) y federaliz贸 Buenos Aires como capital definitiva.
El per铆odo conocido como "Generaci贸n del 80" fue liderado por la oligarqu铆a terrateniente bajo la presidencia de Julio Argentino Roca (1880-1886 y 1898-1904). Roca llev贸 adelante la Campa帽a del Desierto (1878-1885), una expedici贸n militar que someti贸 a los pueblos originarios de la Patagonia (mapuches, tehuelches, ranqueles) y anex贸 millones de hect谩reas para la producci贸n agropecuaria. Miles de ind铆genas fueron asesinados o desplazados, un genocidio sistem谩tico que a煤n pesa en la memoria hist贸rica. La tierra repartida entre los grandes estancieros y las empresas inglesas permiti贸 un crecimiento exponencial de la exportaci贸n de lana, carnes (enfriadas primero y luego congeladas) y cereales. Argentina se convirti贸 en el "granero del mundo", integrada al mercado mundial como proveedora de materias primas, mientras la industria nacional era d茅bil.
Entre 1880 y 1916 llegaron m谩s de 4 millones de inmigrantes, principalmente italianos y espa帽oles, pero tambi茅n franceses, jud铆os rusos, sirio-libaneses, alemanes y galeses. Estos inmigrantes transformaron la fisonom铆a de Buenos Aires, Rosario y C贸rdoba, construyeron conventillos, sociedades de socorros mutuos y escuelas laicas. El puerto de Buenos Aires se moderniz贸 con el empresario Francisco Seeber y se tendieron miles de kil贸metros de ferrocarriles (en manos brit谩nicas). La riqueza gener贸 una 茅lite que imitaba el lujo europeo, pero tambi茅n una enorme desigualdad social. El sistema pol铆tico fue un fraude electoral concertado por el Partido Autonomista Nacional (PAN), donde el "voto cantado" y las "planchas oficiales" aseguraban la continuidad de la oligarqu铆a. Los movimientos obreros comenzaron a organizarse (FORA, anarquistas, socialistas) y sufrieron la represi贸n sangrienta de la Semana Roja (1909) y los fusilamientos de la Patagonia rebelde (1921).
En 1912, el presidente Roque S谩enz Pe帽a impuls贸 la Ley S谩enz Pe帽a, que estableci贸 el voto secreto, universal y obligatorio para varones nativos y naturalizados, acabando con el fraude y abriendo paso a la modernizaci贸n pol铆tica. Esta ley permiti贸 que en 1916 accediera a la presidencia el radical Hip贸lito Yrigoyen, primer mandatario elegido por voluntad popular.
El 17 de octubre de 1945 es una fecha fundacional: una multitud de trabajadores ocup贸 la Plaza de Mayo para exigir la liberaci贸n del coronel Juan Domingo Per贸n, quien hab铆a sido encarcelado por sus rivales dentro del gobierno militar. Per贸n, secretario de Trabajo y Previsi贸n durante la dictadura de Farrell, hab铆a construido una base sindical s贸lida otorgando aumentos salariales, vacaciones pagas, aguinaldo y estatutos de peones rurales. En febrero de 1946, Per贸n gan贸 las elecciones presidenciales con el 54% de los votos, dando inicio al peronismo, un movimiento pol铆tico que combinaba justicia social, nacionalismo econ贸mico y fuerte liderazgo carism谩tico.
Su gobierno (1946-1955) implement贸 el Primer Plan Quinquenal, nacionaliz贸 los ferrocarriles (mayoritariamente ingleses), cre贸 el Instituto Argentino de Promoci贸n del Intercambio (IAPI), que estatiz贸 el comercio exterior, e impuls贸 la industria sider煤rgica (SOMISA) y petrolera (YPF). Se construyeron el Hogar Escuela Eva Per贸n, se erradicaron los conventillos y se construyeron m谩s de 500.000 viviendas. La Fundaci贸n Eva Per贸n entreg贸 miles de juguetes, 煤tiles escolares y ayuda m茅dica a los m谩s pobres. En 1947, se sancion贸 la ley de voto femenino, nombrada Ley Evita, y las mujeres pudieron votar por primera vez en 1951. Ese a帽o, Eva Per贸n (Evita) renunci贸 a ser candidata a vicepresidenta por presiones militares; muri贸 de c谩ncer en 1952, a los 33 a帽os, convirti茅ndose en un 铆cono popular inmortal.
Sin embargo, el gobierno peronista tambi茅n fue autoritario: persigui贸 a la oposici贸n (radicales, socialistas, conservadores), cerr贸 el diario La Prensa, estableci贸 la ense帽anza religiosa obligatoria en las escuelas (lo que enfrent贸 a la Iglesia) y concentr贸 el poder en la figura de Per贸n y su esposa. La ruptura con la Iglesia Cat贸lica en 1954 (eliminaci贸n de la ense帽anza religiosa, divorcio, legalizaci贸n de prost铆bulos) llev贸 a un sector del Ej茅rcito a planificar un golpe. El 16 de septiembre de 1955, la autodenominada Revoluci贸n Libertadora derroc贸 a Per贸n, quien se exili贸 en Paraguay, luego en Venezuela y finalmente en Espa帽a. La dictadura liderada por Lonardi y Aramburu proscribi贸 el peronismo, prohibi贸 la menci贸n de los nombres de Per贸n y Evita, e intervino los sindicatos. El peronismo permanecer铆a proscrito durante 18 a帽os, pero sigui贸 siendo la primera fuerza pol铆tica del pa铆s.
El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas depusieron a la presidenta constitucional Isabel Per贸n e instalaron la Junta Militar bajo el autodenominado Proceso de Reorganizaci贸n Nacional. La dictadura estuvo comandada sucesivamente por los generales Jorge Rafael Videla (1976-1981), Roberto Viola (1981) y Leopoldo Galtieri (1981-1982), y el almirante Reynaldo Bignone (1982-1983). Su objetivo declarado era "erradicar la subversi贸n y restaurar los valores occidentales y cristianos". En la pr谩ctica, implement贸 un plan sistem谩tico de terrorismo de Estado: secuestros, torturas, asesinatos y robo de beb茅s. Cerca de 30.000 personas desaparecieron seg煤n organismos de derechos humanos (25.000 seg煤n la CONADEP), entre ellos militantes pol铆ticos, sindicalistas, intelectuales, estudiantes y periodistas. Los centros clandestinos de detenci贸n (ESMA, El Olimpo, La Perla, Campo de Mayo) funcionaron con la l贸gica de "desaparici贸n", un eufemismo para el asesinato con ocultamiento del cad谩ver.
La dictadura tambi茅n impuso un modelo econ贸mico neoliberal: apertura financiera, desindustrializaci贸n, endeudamiento externo masivo (la deuda pas贸 de 8 mil millones a 45 mil millones de d贸lares) y cierre de paritarias, lo que produjo una ca铆da del salario real superior al 40%. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo comenzaron a rondar la pir谩mide cada jueves exigiendo justicia. La resistencia fue brutalmente reprimida, pero la dictadura se debilit贸 tras la derrota en la Guerra de Malvinas (2 de abril - 14 de junio de 1982). La junta militar, con Galtieri a la cabeza, decidi贸 invadir las islas Malvinas para encauzar el descontento social, pero el Reino Unido respondi贸 con una flota de guerra que recuper贸 el archipi茅lago. Argentina perdi贸 649 soldados y la humillaci贸n militar aceler贸 la ca铆da del r茅gimen.
En 1983, la dictadura convoc贸 a elecciones democr谩ticas presionada por el repudio popular. El 10 de diciembre de 1983 asumi贸 Ra煤l Alfons铆n, iniciando el juicio a los comandantes de la dictadura en lo que ser铆a el Juicio a las Juntas, condenando a Videla, Massera y otros a reclusi贸n perpetua. La dictadura dej贸 como herencia una deuda externa impagable, una sociedad traumatizada y la permanente demanda de memoria, verdad y justicia que hasta hoy mantienen los organismos de derechos humanos.
El retorno a la democracia en 1983 con Ra煤l Alfons铆n (Uni贸n C铆vica Radical) signific贸 la restauraci贸n de libertades, el Nunca M谩s (informe de la CONADEP sobre desapariciones) y los juicios a las juntas militares. Alfons铆n tambi茅n enfrent贸 una econom铆a devastada: hiperinflaci贸n (llego al 5.000% anual en 1989), deuda externa creciente y rebeliones militares (carapintadas) que forzaron su renuncia anticipada seis meses antes de concluir su mandato.
Carlos Menem (Partido Justicialista) asumi贸 en 1989 y sorprendi贸 al aplicar un viraje neoliberal contrario a las banderas hist贸ricas del peronismo. Su gobierno privatiz贸 YPF, Aerol铆neas Argentinas, Entel, los ferrocarriles y las jubilaciones (AFJP). La Ley de Convertibilidad (1991) fij贸 la paridad 1 peso = 1 d贸lar, fren贸 de golpe la hiperinflaci贸n pero atras贸 el tipo de cambio y encareci贸 los productos argentinos. Se produjo una fuga de capitales y el desempleo salt贸 al 18%. A pesar de ello, Menem fue reelegido en 1995 (tras la reforma constitucional de 1994) y gobern贸 hasta 1999, dejando una pesada herencia de endeudamiento y corrupci贸n (esc谩ndalos de la venta de armas a Ecuador y Croacia).
Fernando de la R煤a (Alianza UCR-FREPASO) asumi贸 en 1999 con promesas de cambio. Herencia recesi贸n, desempleo y d茅ficit fiscal. Ante la corrida bancaria, su ministro Domingo Cavallo impuso el "corralito" (diciembre de 2001), que restringi贸 la extracci贸n de efectivo. La indignaci贸n popular estall贸 el 19 y 20 de diciembre en cacerolazos y protestas masivas ("que se vayan todos"). La represi贸n policial y militar caus贸 39 muertos en todo el pa铆s. De la R煤a renunci贸 en helic贸ptero desde la Casa Rosada. Tras una breve sucesi贸n de presidentes interinos (Rodr铆guez Sa谩, Puerta), el Congreso design贸 a Eduardo Duhalde (2002-2003), quien devalu贸 el peso (abandon贸 la convertibilidad), pesific贸 asim茅tricamente los pr茅stamos y dep贸sitos, y logr贸 cierta estabilizaci贸n. Duhalde convoc贸 a elecciones anticipadas que dieron paso al kirchnerismo.
N茅stor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fern谩ndez de Kirchner (2007-2015) profundizaron un modelo heterodoxo de crecimiento con super谩vit fiscal, desendeudamiento (cancelaci贸n de la deuda con el FMI en 2005), nacionalizaci贸n de YPF (2012) y pol铆ticas de derechos humanos (anulaci贸n de las leyes de obediencia debida y punto final). La crisis internacional de 2008 golpe贸, pero la econom铆a creci贸 a tasas chinas hasta 2011. Sin embargo, el cepo cambiario, la inflaci贸n alta y los conflictos con el campo (Resoluci贸n 125) generaron desgaste. Mauricio Macri (2015-2019) apost贸 por la apertura comercial, la eliminaci贸n de retenciones y la toma de un cr茅dito hist贸rico del FMI por 57.000 millones de d贸lares, pero la recesi贸n y la inflaci贸n lo llevaron a la derrota. Alberto Fern谩ndez (2019-2023) enfrent贸 la pandemia de COVID-19, legaliz贸 el aborto y renegoci贸 la deuda, pero la crisis social heredada y la interna pol铆tica impidieron su reelecci贸n. En 2023, el outsider libertario Javier Milei gan贸 las elecciones con un discurso de motosierra contra el gasto p煤blico y prometi贸 dolarizar la econom铆a. Su gobierno, todav铆a en proceso, supone una ruptura radical con la historia pol铆tica argentina.
Argentina transit贸 de ser una colonia perif茅rica a una rep煤blica agroexportadora, un estado de bienestar interrumpido por golpes militares, una dictadura genocida, crisis econ贸micas recurrentes y una democracia consolidada pero fr谩gil. El peronismo, el radicalismo y hoy el fen贸meno libertario muestran la b煤squeda incesante de un modelo de pa铆s. Los derechos humanos, la memoria, el juicio a los represores y la lucha por la igualdad contin煤an siendo deudas y banderas del presente.