Gobernantes de Francia
INTRODUCCIÓN
🏛️ La construcción de Francia
DINASTÍA MEROVINGIA (481-751)
Clodoveo I · 481-511 Teodorico I · 511-534 Clodomiro · 511-524 Hildeberto I · 511-558 Clotario I · 511-561 Cariberto I · 561-567 Gontrán I · 561-592 Sigeberto I · 561-575 Hildeberto II · 575-595 Teodeberto II · 595-612 Teodorico II · 595-613 Sigeberto II · 613 Clotario II · 584-629 Dagoberto I · 623-639 Cariberto II · 629-632 Clodoveo II · 639-657 Clotario III · 657-673 Teodorico III · 673-691 Clodoveo III · 691-695 Hildeberto III · 695-711 Dagoberto III · 711-715 Clotario IV · 717-718 Teodorico IV · 721-737 Childerico III · 743-751
DINASTÍA CAROLINGIA (751-987)
Pipino el Breve · 751-768 Carlomán I · 768-771 Carlomagno · 768-814 Luis el Piadoso · 814-840 Carlos el Calvo · 843-877 Luis el Tartamudo · 877-879 Luis III · 879-882 Carlomán II · 879-884 Carlos el Simple · 898-922 Luis IV de Ultramar · 936-954 Lotario · 954-986 Luis V el Perezoso · 986-987
DINASTÍA CAPETA DIRECTA (987-1328)
Hugo Capeto · 987-996 Roberto II · 996-1031 Enrique I · 1031-1060 Felipe I · 1060-1108 Luis VI el Gordo · 1108-1137 Luis VII el Joven · 1137-1180 Felipe II Augusto · 1180-1223 Luis VIII el León · 1223-1226 Luis IX (San Luis) · 1226-1270 Felipe III el Atrevido · 1270-1285 Felipe IV el Hermoso · 1285-1314 Luis X el Obstinado · 1314-1316 Juan I el Póstumo · 1316 Felipe V el Largo · 1316-1322 Carlos IV el Hermoso · 1322-1328
DINASTÍA VALOIS (1328-1589)
Felipe VI · 1328-1350 Juan II el Bueno · 1350-1364 Carlos V el Sabio · 1364-1380 Carlos VI el Loco · 1380-1422 Carlos VII el Victorioso · 1422-1461 Luis XI el Prudente · 1461-1483 Carlos VIII · 1483-1498 Luis XII · 1498-1515 Francisco I · 1515-1547 Enrique II · 1547-1559 Francisco II · 1559-1560 Carlos IX · 1560-1574 Enrique III · 1574-1589
DINASTÍA BORBÓN (1589-1792)
Enrique IV · 1589-1610 Luis XIII · 1610-1643 Luis XIV · 1643-1715 Felipe de Orleáns (Regente) · 1715-1723 Luis XV · 1715-1774 Luis XVI · 1774-1792
I REPÚBLICA / I IMPERIO
Napoleón I · 1804-1814/15
LA RESTAURACIÓN
Luis XVIII · 1814-1824 Carlos X · 1824-1830
MONARQUÍA DE JULIO
Luis Felipe I · 1830-1848
II REPÚBLICA / II IMPERIO
Napoleón III · 1852-1870
481 – 1870 d.C. · De los francos al Imperio

Historia de Francia: la construcción de un reino

Territorio de Francia hacia 1477
Territorio de Francia hacia 1477.

La historia de Francia es un fascinante relato de construcción política, cultural y social que abarca más de mil quinientos años. Desde los primeros reinos germánicos asentados tras la caída del Imperio Romano, pasando por el sueño imperial de Carlomagno, la consolidación feudal de los Capetos, la majestuosidad absoluta de los Borbones, la convulsión revolucionaria y la experiencia imperial, hasta la consolidación de la República en el siglo XX. Este relato no es solo la crónica de reyes y batallas, sino el relato de la formación de un Estado, una lengua y una identidad nacional que ha sido central en la historia de Occidente.

Los cimientos: Merovingios y Carolingios. La historia de Francia como entidad política diferenciada comienza con el reino de los francos. Clodoveo I, de la dinastía merovingia, unificó a las tribus francas, se convirtió al cristianismo y estableció un reino duradero. Sin embargo, el poder pasó gradualmente a los mayordomos de palacio, dando origen a la dinastía carolingia. Carlomagno forjó un imperio que abarcaba gran parte de Europa Occidental y fue coronado emperador en el año 800, fusionando la herencia romana, la cristiandad y las tradiciones germánicas. El Tratado de Verdún (843) dividió el imperio, y la parte occidental se convertiría en el germen de la Francia moderna.

La larga marcha de los Capetos. Con la ascensión de Hugo Capeto en 987, comenzó una dinastía que gobernaría Francia durante más de ochocientos años. Inicialmente, su poder era limitado, pero a través de una hábil política de expansión, matrimonios y consolidación territorial, los Capetos (y sus ramas Valois y Borbón) transformaron un pequeño dominio real en un poderoso estado centralizado. Figuras como Enrique IV, que pacificó las guerras de religión con el Edicto de Nantes, y Luis XIV, el "Rey Sol", que llevó la monarquía absoluta a su cenit en Versalles, marcaron épocas.

Revolución, Imperio y la Francia contemporánea. El antiguo régimen colapsó con la Revolución Francesa (1789), dando paso a un periodo de profundos cambios. La figura de Napoleón Bonaparte emergió para estabilizar el país, primero como Cónsul y luego como Emperador, expandiendo su imperio por Europa y legando un código legal duradero. Tras su caída, la monarquía fue restaurada, pero la semilla de la soberanía popular había sido plantada. El siglo XIX fue un tira y afloja entre monarquía (con Luis Felipe y el Segundo Imperio de Napoleón III) y república, hasta que la Tercera República se consolidó finalmente, llevando a Francia a través de las guerras mundiales y estableciendo las bases de la Francia republicana y laica que conocemos hoy.

Rama Merovingia · Los reyes de los francos (481-751)

La Dinastía Merovingia fue la primera casa real de los francos, gobernando desde el siglo V hasta el VIII en lo que hoy es Francia y parte de Alemania. Su nombre deriva de Meroveo, un líder semilegendario, aunque fue su nieto Clodoveo I quien unificó a las tribus francas y estableció las bases del reino. Clodoveo se convirtió al cristianismo niceno, lo que le granjeó el apoyo de la Iglesia y de la población galorromana. Bajo los merovingios, la ley fue codificada en la Ley Sálica y el reino se dividió frecuentemente entre herederos, siguiendo la tradición germánica. Este periodo, a menudo descrito como el de los "reyes holgazanes" (rois fainéants), vio el ascenso gradual del poder de los mayordomos de palacio (maior domus), prefigurando el advenimiento de la dinastía Carolingia. Su legado es la fusión de las culturas germánica y romana que daría origen a la Europa medieval.

Clodoveo I (Chlodovech)
481–511 · Fundador del reino franco
Hijo de Childerico I y la reina Basina, Clodoveo es la figura central de los merovingios. Ascendió al trono a los 15 años y desde su base en Tournai emprendió una expansión sistemática. Derrotó al último gobernante romano, Siagrio, en la batalla de Soissons (486), anexionando el Dominio de Soissons. Su conversión al cristianismo niceno (ortodoxo) alrededor del 496, tras la batalla de Tolbiac, fue un punto de inflexión: obtuvo el apoyo de la Iglesia y de la aristocracia galorromana, diferenciándose de los otros reinos germánicos (visigodos, burgundios) que eran arrianos. En la batalla de Vouillé (507) expulsó a los visigodos de la Galia (excepto Septimania), asegurando Aquitania. Estableció París como su capital y convocó el primer concilio nacional de la Iglesia franca en Orleans. A su muerte, el reino fue dividido entre sus cuatro hijos: Teodorico, Clodomiro, Hideberto y Clotario, siguiendo la costumbre germánica. [fuente: Gregorio de Tours, Historia de los francos]
Teodorico I
511–534 · Rey en Metz (Reims / Austrasia)
Hijo mayor de Clodoveo (nacido de una unión previa al matrimonio con Clotilde). Heredó las tierras orientales con capital en Metz, que formarían el núcleo de Austrasia. Participó en campañas contra los daneses y los turingios, a quienes sometió definitivamente en 531 junto a su hermano Clotario. Su reinado consolidó el poder franco al este del Rin. [fuente: Gregorio de Tours]
Clodomiro
511–524 · Rey en Orleans
Hijo de Clodoveo y Clotilde. Heredó la región de Orleans. Es conocido por su campaña contra el reino de Borgoña. Tras asesinar al rey Segismundo, fue derrotado y muerto por el hermano de este, Godomaro, en la batalla de Vézeronce (524). Sus hijos fueron asesinados por su propio tío Clotario I para apoderarse de su herencia, aunque uno de ellos, Clodoaldo, logró escapar y se convirtió en ermitaño (posteriormente canonizado como San Cloud). [fuente: Gregorio de Tours]
Hildeberto I (Childeberto)
511–558 · Rey en París
Hijo de Clodoveo y Clotilde. Heredó París. Gobernó con habilidad, interviniendo en Borgoña y apoyando a sus hermanos. Es recordado por su expedición a España contra los visigodos (542), de donde trajo la reliquia de la túnica de San Vicente, para cuyo alojamiento mandó construir la abadía de Saint-Germain-des-Prés en París. A la muerte de sus hermanos, expandió sus dominios, pero finalmente su reino fue absorbido por Clotario I al no tener herederos varones. [fuente: Gregorio de Tours]
Clotario I
511–561 · El viejo (Rey en Soissons y luego único)
El más joven y longevo de los hijos de Clodoveo. Heredó Soissons. Fue ambicioso y despiadado: asesinó a sus sobrinos (hijos de Clodomiro) y, mediante una serie de alianzas y muertes, logró reunificar todo el reino de su padre hacia el 558. Gobernó sobre un territorio que abarcaba desde el Atlántico hasta el Rin. A pesar de su crueldad, defendió eficazmente las fronteras. A su muerte, el reino se dividió nuevamente entre sus cuatro hijos: Cariberto, Gontrán, Sigeberto y Chilperico. [fuente: Gregorio de Tours]
Cariberto I
561–567 · Rey en París
Hijo mayor de Clotario I. Heredó el reino con capital en París. Fue un rey culto y letrado, pero sus múltiples matrimonios (algo que la Iglesia desaprobaba) le valieron la excomunión. Murió sin herederos varones, y su reino fue repartido entre sus hermanos. [fuente: Gregorio de Tours]
Gontrán I
561–592 · Rey en Orleans y Borgoña
Hijo de Clotario I. Su capital fue Orleans, gobernando además la Borgoña. Es conocido por su piedad y su deseo de justicia. Actuó como mediador en las cruentas disputas entre sus hermanos Sigeberto y Chilperico y sus respectivas reinas, Brunegilda y Fredegunda. Adoptó a su sobrino Hildeberto II como heredero. Fue un rey muy querido por la Iglesia y llegó a ser considerado santo. [fuente: Gregorio de Tours]
Sigeberto I
561–575 · Rey en Austrasia (Metz / Reims)
Hijo de Clotario I. Gobernó desde Reims (o Metz). Derrotó a los ávaros y consolidó la frontera este. Se casó con la princesa visigoda Brunegilda, cuya sabiduría y cultura elevaron su corte. Su guerra contra su hermano Chilperico I (impulsada por la rivalidad entre sus reinas, Brunegilda y Fredegunda) marcó el inicio de las largas guerras civiles merovingias. Fue asesinado por sicarios de Fredegunda cuando estaba a punto de conquistar París. [fuente: Gregorio de Tours]
Hildeberto II (Childeberto)
575–595 · Rey de Austrasia y luego también de Borgoña
Hijo de Sigeberto I y Brunegilda. Ascendió al trono de Austrasia siendo niño, bajo la regencia de su madre. Su tío Gontrán I, sin herederos, lo adoptó y lo nombró heredero de Borgoña, uniendo así ambos reinos (pero no París). Gobernó junto a su madre, enfrentándose a las maquinaciones de Fredegunda. Murió joven, envenenado, dejando el reino dividido entre sus dos hijos: Teodeberto II (Austrasia) y Teodorico II (Borgoña). [fuente: Gregorio de Tours]
Teodeberto II
595–612 · Rey de Austrasia
Hijo mayor de Hildeberto II. Gobernó Austrasia. Inicialmente aliado de su hermano Teodorico II (Borgoña) contra su pariente Clotario II (Neustria), la alianza se rompió por la influencia de su bisabuela Brunegilda, a quien Teodeberto había exiliado. Fue derrotado por su hermano y murió en un monasterio, junto a su hijo. [fuente: Crónica de Fredegario]
Teodorico II
595–613 · Rey de Borgoña
Hijo menor de Hildeberto II. Gobernó Borgoña bajo la fuerte influencia de su bisabuela Brunegilda. Tras la ruptura con su hermano Teodeberto II, lo derrotó y unificó Austrasia y Borgoña bajo su mando. Murió de disentería poco después, dejando el camino abierto para Clotario II. [fuente: Crónica de Fredegario]
Sigeberto II
613 · Rey efímero de Borgoña y Austrasia
Hijo ilegítimo de Teodorico II, fue proclamado rey siendo niño por Brunegilda para enfrentar la invasión de Clotario II. Los nobles de Austrasia y Borgoña, cansados del poder de Brunegilda, lo traicionaron y se pasaron al bando de Clotario. Fue ejecutado junto a su hermano pequeño, marcando el fin de la rama de Austrasia-Borgoña. [fuente: Crónica de Fredegario]
Clotario II
584–629 · El joven (Rey de Neustria y luego único)
Hijo de Chilperico I y la infame Fredegunda. Ascendió al trono de Neustria siendo un bebé. Su reinado es la historia de su lucha por sobrevivir y reunificar el reino. En 613, tras la caída de Brunegilda, unificó todos los reinos francos bajo su mando. Para consolidar su poder, promulgó el Edicto de París (614), que hizo importantes concesiones a la nobleza, sentando las bases para el futuro poder de los mayordomos de palacio. Su reinado marca el inicio del declive del poder real efectivo. [fuente: Crónica de Fredegario]
Dagoberto I
623–639 · El último gran rey merovingio
Hijo de Clotario II. Considerado el último monarca merovingio con poder efectivo. Gobernó primero Austrasia y, desde 629, todo el reino franco con capital en París. Fue un administrador enérgico, manteniendo el orden y fomentando las artes (impulsó la basílica de Saint-Denis). Su corte era un centro de cultura. A su muerte, el reino se dividió entre sus hijos, Sigeberto III (Austrasia) y Clodoveo II (Neustria y Borgoña), y el poder comenzó a pasar irreversiblemente a los mayordomos de palacio, especialmente de la familia de los Pipínidas. [fuente: Crónica de Fredegario, Vida de Dagoberto]
Cariberto II
629–632 · Rey de Aquitania
Hijo de Clotario II y hermano de Dagoberto I. Dagoberto le asignó un sub-reino en Aquitania para contentarlo y apartarlo del poder central. Gobernó desde Toulouse con cierta independencia, pero murió joven (quizá asesinado por orden de Dagoberto). Su hijo fue eliminado poco después, y Aquitania volvió a la órbita real. [fuente: Crónica de Fredegario]
Clodoveo II
639–657 · Rey de Neustria y Borgoña
Hijo de Dagoberto I y la reina Nanthilde. Ascendió al trono siendo niño, gobernando bajo la tutela de su madre y poderosos mayordomos de palacio (Erquinoaldo en Neustria, Flaocadio en Borgoña). Su reinado marca el inicio del periodo de los "reyes holgazanes" (rois fainéants), donde el poder efectivo reside en los mayordomos. Se casó con Bátilda, una esclava anglosajona que llegó a ser santa. [fuente: Crónica de Fredegario]
Clotario III
657–673 · Rey de Neustria y Borgoña
Hijo mayor de Clodoveo II. Fue un rey niño dominado por su mayordomo de palacio, Ebroín, quien gobernó con mano de hierro. Durante su reinado, el reino sufrió tensiones internas. Murió joven, dejando un vacío de poder que su hermano Teodorico III intentó llenar. [fuente: Liber Historiae Francorum]
Teodorico III
673–691 · Rey de Neustria, luego de todos los francos
Hijo de Clodoveo II. Su ascenso fue disputado. Tras la muerte de Clotario III, fue proclamado rey de Neustria, pero fue depuesto brevemente por Childerico II de Austrasia. A la muerte de este, recuperó el trono. Finalmente, fue derrotado por el mayordomo de Austrasia, Pipino de Heristal, en la batalla de Tertry (687). Pipino, aunque no lo depuso, lo reconoció como rey de todos los francos, pero ejerciendo él mismo el poder real como mayordomo único. [fuente: Liber Historiae Francorum]
Clodoveo III
691–695 · Rey de Austrasia (bajo mayordomía)
Hijo de Teodorico III. Rey nominal de Austrasia impuesto por Pipino de Heristal. No ejerció ningún poder real. Su reinado fue corto y sin eventos significativos, muriendo siendo aún un niño. [fuente: Liber Historiae Francorum]
Hildeberto III (Childeberto)
695–711 · El justo
Hijo de Teodorico III. Fue un rey títere bajo el control de Pipino de Heristal. La tradición lo recuerda como "el Justo" (le Justicier), no por su gobierno, sino por las decisiones judiciales que se tomaban en su nombre. Su largo reinado fue pacífico, una calma chicha antes de la tormenta final. [fuente: Liber Historiae Francorum]
Dagoberto III
711–715 · Rey nominal
Hijo de Hildeberto III. Ascendió al trono siendo niño. Su reinado estuvo marcado por la lucha de poder entre los herederos de Pipino de Heristal (su muerte en 714 desató una guerra civil entre su nieto Teodoaldo y su hijo ilegítimo Carlos Martel). Dagoberto fue una marioneta en medio del conflicto. [fuente: Continuaciones de la Crónica de Fredegario]
Clotario IV
717–718 · Rey de Austrasia (antirrey)
Proclamado rey de Austrasia por Carlos Martel durante su lucha contra el rey Chilperico II y el mayordomo Ragenfrido. Fue un rey títere de Carlos Martel, que lo usó para legitimar su posición. Murió poco después, permitiendo a Carlos Martel reconciliarse con Chilperico II. [fuente: Continuaciones de la Crónica de Fredegario]
Teodorico IV
721–737 · Rey de todos los francos
Hijo de Dagoberto III. Fue colocado en el trono por Carlos Martel tras un breve interregno. Gobernó bajo la estricta tutela de Carlos, quien ya para entonces era el verdadero dueño del reino (dux et princeps Francorum). A su muerte, Carlos Martel no nombró un nuevo rey, dejando el trono vacante durante cuatro años. [fuente: Continuaciones de la Crónica de Fredegario]
Childerico III
743–751 · El último rey merovingio
Fue entronizado por Pipino el Breve y Carlomán, hijos de Carlos Martel, para consolidar su propia posición y obtener el apoyo de la Iglesia. Childerico era un monarca fantasma, sin poder, recluido en un monasterio. En 751, Pipino el Breve, tras consultar al Papa Zacarías, decidió deponerlo. Childerico fue tonsurado y encerrado en el monasterio de Saint-Bertin o Saint-Omer, muriendo en la oscuridad. Su deposición, con la aprobación papal, marcó el fin de la dinastía merovingia y el inicio de la carolingia. [fuente: Anales Reales Francos, Eginardo]

Dinastía Carolingia · 751–987

Pipino el Breve
751–768 (rey)
Hijo de Carlos Martel, el héroe de Poitiers, Pipino fue mayordomo de palacio de Neustria y Borgoña antes de dar el paso decisivo. En 751, con el respaldo del papado, que buscaba un aliado poderoso contra los lombardos, depuso al último rey merovingio, Childerico III, y fue ungido rey de los francos en Soissons, la primera unción real de la historia franca. Esta alianza se selló cuando el papa Esteban II le pidió ayuda contra los lombardos. Pipino cruzó los Alpes en dos ocasiones (754 y 756), derrotó a los lombardos y entregó al papa los territorios conquistados en el centro de Italia (la "Donación de Pipino"), creando los Estados Pontificios y cimentando una relación que definiría la política europea. Su reinado consolidó el poder de su familia y preparó el terreno para el imperio de su hijo, Carlomagno.
Carlomán I
768–771
A la muerte de su padre Pipino, Carlomán heredó un reino que compartió con su hermano Carlomagno, gobernando sobre territorios que incluían Borgoña, Provenza, Septimania, Alsacia y una parte de Aquitania. La relación entre los hermanos fue tensa desde el principio, en gran parte debido a la influencia de su madre, Bertrada de Laon, que favorecía a Carlomagno. La política de Carlomán de aliarse con el rey lombardo Desiderio, casándose con su hija Gerberga, exacerbó las tensiones con Carlomagno, que estaba casado con otra hija de Desiderio, a la que repudiaría. Su muerte prematura en 771, de causas naturales según los anales, permitió a Carlomagno apoderarse de su parte del reino, dejando a la viuda e hijos de Carlomán, que huyeron a la corte lombarda, un acto que Carlomagno utilizaría como pretexto para su invasión de Italia y la destrucción del reino lombardo.
Carlomagno (Carlos I el Grande)
768–814 (rey) · 800–814 (emperador)
El constructor de un imperio

Carlomagno, hijo de Pipino el Breve, es una de las figuras más colosales de la historia europea. Tras la muerte de su hermano Carlomán, unificó el reino franco y emprendió una incesante expansión militar. Conquistó el reino lombardo (774), sometió a los sajones tras una larga y brutal guerra de más de treinta años que incluyó la masacre de Verden (782), y creó la Marca Hispánica al sur de los Pirineos como zona de contención contra el Califato de Córdoba.

La coronación imperial y el legado

En la Navidad del año 800, el papa León III lo coronó Imperator Augustus en Roma, un acto de enorme trascendencia que restauraba la idea de un Imperio de Occidente y consagraba la fusión del poder germánico, la herencia romana y la autoridad papal. Más allá de la guerra, Carlomagno impulsó el "Renacimiento carolingio", un florecimiento de las artes, la literatura y la educación desde su corte en Aquisgrán. Promovió la minúscula carolingia (base de nuestra escritura actual), estandarizó la liturgia y creó una administración eficiente mediante condes y missi dominici (enviados del señor) para inspeccionar el reino. Su muerte en 814 marcó el fin de la unidad imperial, pero su figura se convertiría en el mito fundacional de Europa.

Luis el Piadoso
814–840 (emperador)
Único hijo superviviente de Carlomagno, Luis era un hombre culto y profundamente religioso (de ahí su sobrenombre), más dado a la oración que a la guerra. Su reinado se vio marcado por su intento de mantener la unidad del vasto imperio heredado, pero sus propias decisiones lo hicieron imposible. Su primera partición del imperio (817) favorecía a su hijo mayor Lotario, pero el nacimiento de su hijo Carlos (el Calvo) de un segundo matrimonio le llevó a rehacer el reparto, desencadenando la rebelión de sus hijos mayores (Lotario, Pipino y Luis el Germánico). Luis fue depuesto brevemente (833-834) y, aunque recuperó el trono, el imperio quedó irreversiblemente debilitado. Su muerte desembocó en una guerra civil entre sus hijos que culminó en el Tratado de Verdún (843), que dividió el imperio en tres partes, sentando las bases de las futuras Francia y Alemania.
Carlos II el Calvo
843–877 (rey de Francia Occidental) · 875–877 (emperador)
Hijo de Luis el Piadoso y Judit de Baviera, su nacimiento desencadenó la crisis sucesoria. Por el Tratado de Verdún, recibió la Francia Occidental, el núcleo de la futura Francia. Fue un rey culto y mecenas, que continuó el renacimiento cultural carolingio en su corte. Su reinado estuvo marcado por las incursiones vikingas, que asolaron sus costas y ríos, y contra las que tuvo que organizar la defensa a menudo mediante el pago de tributos. Para hacer frente a estas amenazas y asegurarse el apoyo militar de la nobleza, promulgó el Capitular de Quierzy (877), que reconocía la herencia de los feudos, un paso crucial en el fortalecimiento del feudalismo. Fue coronado emperador en 875, pero murió dos años después cruzando los Alpes.
Luis II el Tartamudo
877–879
Hijo de Carlos el Calvo, su corto reinado de dos años evidencia la rápida descomposición del poder carolingio. Con una salud frágil (de ahí su apodo) y un tesoro real vacío, se vio obligado a hacer concesiones masivas a la alta nobleza para asegurar su lealtad. Estas concesiones, que incluían títulos y tierras, redujeron drásticamente el dominio real y fortalecieron el poder de figuras como Bosón de Provenza, que pronto se independizaría. Su muerte prematura dejó a dos hijos pequeños, Luis III y Carlomán II, profundizando la crisis sucesoria.
Luis III
879–882
Hijo de Luis el Tartamudo, compartió el trono con su hermano Carlomán II en un reino ya muy debilitado. Su breve reinado es principalmente recordado por una victoria militar sobre los invasores normandos en la batalla de Saucourt-en-Vimeu (881), un hecho tan excepcional que fue celebrado en el poema en antiguo alto alemán, el *Ludwigslied*. Murió sin descendencia a los diecinueve años, según la leyenda, al golpearse la cabeza contra el dintel de una puerta mientras perseguía a una joven.
Carlomán II
879–884
Gobernó conjuntamente con su hermano Luis III hasta la muerte de éste. Su reinado en solitario continuó la lucha contra los normandos y contra las ambiciones de Bosón de Provenza, que se había autoproclamado rey. Sin el carisma militar de su hermano, su autoridad fue aún más limitada. Murió en un accidente de caza en 884, a los diecisiete años, sin dejar herederos, lo que llevó a los nobles a ofrecer la corona a Carlos el Gordo, el efímero reunificador del imperio carolingio.
Carlos III el Simple
898–922
Hijo póstumo de Luis el Tartamudo, su juventud lo marginó del trono en favor de los no carolingios Eudes y Raúl. Fue coronado en 893 por un grupo de nobles opuestos a Eudes, pero no gobernó efectivamente hasta la muerte de éste en 898. Su reinado se caracterizó por un poder limitado y la necesidad de llegar a acuerdos con los poderosos magnates. Su principal y más duradero legado fue el Tratado de Saint-Clair-sur-Epte (911), por el que cedió el territorio de la futura Normandía al jefe vikingo Rollón, a cambio de su vasallaje, conversión al cristianismo y la promesa de defender el estuario del Sena de otros invasores. Su favoritismo hacia un consejero de Lorena, Haganón, y su política de acercamiento a Lotaringia, le enemistaron con la nobleza, que se rebeló, lo derrotó en la batalla de Soissons (923) y lo encarceló, donde murió seis años después.
Luis IV de Ultramar
936–954
Hijo de Carlos el Simple, pasó su juventud exiliado en la corte de su tío, el rey Athelstan de Inglaterra (de ahí su apodo). Fue llamado al trono por el poderoso Hugo el Grande, duque de los francos y conde de París, que esperaba controlarlo. Sin embargo, Luis demostró tener más carácter del esperado y pasó su reinado en una constante lucha para imponer su autoridad real frente a Hugo y otros magnates, como el conde de Flandes. Para contrarrestar el poder de sus vasallos, buscó a menudo el apoyo de su cuñado, el emperador Otón I, una relación que le valió la hostilidad de aquellos que veían en ello una injerencia extranjera.
Lotario
954–986
Hijo de Luis IV, su reinado continuó la lucha de su padre por recuperar el control real. Su principal objetivo fue la recuperación de Lotaringia, un territorio disputado con el Sacro Imperio Romano Germánico. En un audaz golpe de mano en 978, llegó a saquear Aquisgrán, la antigua capital de Carlomagno, forzando a la corte imperial a huir. El emperador Otón II respondió con un contraataque que llegó hasta las puertas de París. Aunque Lotario logró mantener el statu quo, el conflicto evidenció el creciente poder de los grandes vasallos, como Hugo Capeto, que actuaban ya casi como soberanos independientes y cuya lealtad era cada vez más volátil.
Luis V el Perezoso
986–987
Último monarca de la dinastía carolingia en Francia Occidental. Su reinado fue efímero, de apenas un año, y su poder, casi nulo, ensombrecido por la figura de Hugo Capeto. Murió sin herederos en un accidente de caza a los veinte años (aunque algunos sospecharon envenenamiento), dejando el trono vacante. Su muerte allanó el camino para que los grandes nobles del reino, liderados por el arzobispo Adalberón de Reims, ignoraran los derechos del tío de Luis, Carlos de Baja Lotaringia, y eligieran rey a Hugo Capeto, marcando el final de la era carolingia y el inicio de la dinastía capeta.

Dinastía Capeta Directa · 987–1328

Hugo Capeto
987–996 · Fundador de la dinastía
Conde de París y duque de los francos, fue elegido rey por los grandes señores a la muerte de Luis V, el último carolingio. Su ascenso marca el inicio de la dinastía capeta que gobernaría Francia durante más de tres siglos. Hábil político, asoció al trono a su hijo Roberto para asegurar la sucesión, consolidando el principio hereditario. Su poder real era limitado, dominando solo la región de Île-de-France, pero sentó las bases de la monarquía feudal francesa. [fuente: Richerus, Abad Suger]
Roberto II el Piadoso
996–1031 · El rey sabio
Hijo y sucesor de Hugo Capeto, fue un rey culto y devoto, aunque sus conflictivos matrimonios le enfrentaron a la Iglesia. Compuso himnos y poesía religiosa. Continuó la obra de su padre, luchando por imponer su autoridad en los dominios reales frente a los señores feudales. Anexionó el ducado de Borgoña a la corona. Su largo reinado afianzó la dinastía, aunque su poder efectivo siguió siendo débil fuera de sus dominios personales. [fuente: Helgaud de Fleury]
Enrique I
1031–1060 · El enfrentado a Guillermo
Su ascenso fue disputado por su madre y su hermano, lo que debilitó aún más la autoridad real. Pasó gran parte de su reinado luchando contra los señores rebeldes y contra el creciente poder de Guillermo, duque de Normandía (futuro Guillermo el Conquistador), a quien intentó frenar sin éxito. Apoyó la reforma de la Iglesia y se apoyó en ella para contrarrestar a la nobleza. Murió dejando un hijo menor, Felipe, bajo la regencia de Balduino de Flandes. [fuente: Chronique de Saint-Denis]
Felipe I
1060–1108 · El excomulgado
Su largo reinado se caracterizó por la continua expansión del dominio real, aunque mediante la compra y la diplomacia más que por la guerra. Es conocido por su conflicto con la Iglesia al repudiar a su esposa para casarse con Bertrada de Montfort, lo que le valió la excomunión. A pesar de ello, mantuvo la paz con sus vecinos y evitó participar en la Primera Cruzada, centrándose en sus asuntos internos. [fuente: Orderico Vital]
Luis VI el Gordo
1108–1137 · El gran domesticador
Trabajó incansablemente para afirmar la autoridad real en el dominio de Île-de-France, combatiendo a los señores rebeldes que asolaban caminos y propiedades. Se rodeó de consejeros abiles como el abad Suger. Protegió a la Iglesia y a los campesinos, ganándose fama de rey justo. Logró pacificar el centro del reino y sentó las bases administrativas para el posterior engrandecimiento de la monarquía. [fuente: Abad Suger, Vita Ludovici Grossi]
Luis VII el Joven
1137–1180 · El cruzado
Su reinado estuvo marcado por su participación en la Segunda Cruzada (1147-1149) y su problemático matrimonio con Leonor de Aquitania. El divorcio de Leonor, que pasó a casarse con Enrique Plantagenet (futuro rey de Inglaterra), supuso la pérdida para Francia del vasto ducado de Aquitania y dio origen a un conflicto secular. Piadoso y justo, vio cómo el poder de los Plantagenet se volvía una amenaza para la corona. [fuente: Eudes de Deuil, Juan de Salisbury]
Felipe II Augusto
1180–1223 · El gran conquistador
Uno de los monarcas más poderosos de la Edad Media francesa. Su gran obra fue la recuperación de los territorios continentales en poder de los Plantagenet (Normandía, Anjou, Maine, Turena) tras su victoria sobre Juan sin Tierra y sus aliados en la batalla de Bouvines (1214), que también marcó el nacimiento del sentimiento nacional francés. Organizó la administración real (baillis, prévôts), reformó París y fortificó la ciudad. Consolidó definitivamente el poder de la corona. [fuente: Guillermo el Bretón, Rigord]
Luis VIII el León
1223–1226 · El efímero
Antes de ser rey, fue invitado por los barones ingleses rebeldes a conquistar el trono de Inglaterra (1216-1217), aunque fracasó. Como rey, continuó la política de su padre, arrebatando Poitou y Saintonge a los Plantagenet. Dirigió la Cruzada contra los albigenses en el sur de Francia, anexionando nominalmente el Languedoc a la corona. Murió de disentería al regreso de la campaña. [fuente: Chronique de Guillaume de Nangis]
Luis IX (San Luis)
1226–1270 · El rey santo
Modelo del rey cristiano medieval, canonizado por la Iglesia. Su reinado supuso el apogeo moral y cultural de la Francia capeta. Fue un árbitro respetado en Europa, impulsó la justicia real, promovió la cultura (creación de la Sorbona) y lideró las Cruzadas VII y VIII, muriendo en esta última en Túnez. Su gobierno fortaleció la autoridad real, aunque la peste y las derrotas militares marcaron sus expediciones. [fuente: Joinville, Guillermo de Chartres]
Felipe III el Atrevido
1270–1285 · El expansionista
Continuó la expansión del reino mediante la diplomacia y la guerra. Anexionó los condados de Tolosa, Poitiers y Auvernia por herencia. Intervino en los asuntos de Aragón en una cruzada fallida donde perdió la vida. Su reinado, aunque corto, consolidó las adquisiciones territoriales de su padre y fortaleció la administración real, aunque murió sin ver cumplidas sus ambiciones mediterráneas. [fuente: Guillaume de Nangis]
Felipe IV el Hermoso
1285–1314 · El rey de hierro
Figura clave de la Baja Edad Media. Su reinado se caracterizó por el fortalecimiento del Estado y el conflicto con el papado (Bonifacio VIII), que culminó con el traslado de la sede papal a Aviñón. Creó los Estados Generales y persiguió a los templarios para apropiarse de sus riquezas. Centralizó la administración y la justicia, sentando las bases de la monarquía absoluta. Su muerte dejó un reino poderoso pero con graves problemas financieros y sucesorios. [fuente: Guillaume de Nogaret, Jean de Joinville]
Luis X el Obstinado
1314–1316 · El problemático
Su breve reinado estuvo marcado por la crisis sucesoria y los escándalos (caso de la torre de Nesle, que implicó a su esposa). Intentó gobernar con firmeza, pero murió tras una partida de jeu de paume, dejando una hija y una esposa embarazada. Su muerte precipitó la cuestión de la sucesión femenina. [fuente: Grandes Chroniques de France]
Juan I el Póstumo
1316 · El rey de cinco días
Hijo póstumo de Luis X, vivió solo unos días, lo suficiente para ser considerado rey de Francia. Su muerte prematura abrió la cuestión sucesoria que llevaría al trono a su tío Felipe. [fuente: Chronique latine de Guillaume de Nangis]
Felipe V el Largo
1316–1322 · El organizador
Accedió al trono tras la muerte de su sobrino Juan I, marginando a las hijas de Luis X, invocando la ley sálica. Su reinado fue corto pero eficaz: continuó las reformas administrativas y financieras de su padre, intentó uniformar pesos y medidas, y pacificó Flandes. Murió sin descendencia masculina. [fuente: Chronique de Jean le Bel]
Carlos IV el Hermoso
1322–1328 · El último capeto directo
Último hijo de Felipe IV. Su reinado continuó los conflictos con Inglaterra por Guyena. Murió sin dejar heredero varón, extinguiéndose la línea directa de los Capetos. Su muerte desencadenó la crisis sucesoria que llevó al trono a los Valois y, finalmente, a la Guerra de los Cien Años. [fuente: Chronique de Saint-Denis]

Con Carlos IV se extinguió la rama directa de los Capetos. La corona pasó a su primo Felipe de Valois (Felipe VI), iniciándose la dinastía Valois, rama menor de la familia capeta. La exclusión de las hijas de Luis X y de Eduardo III de Inglaterra (como nieto de Felipe IV) sentó un precedente para la aplicación de la ley sálica en Francia.

Dinastía Valois · 1328–1589

Felipe VI
1328–1350 · El primer Valois
Primo de Carlos IV, accedió al trono en virtud de la ley sálica, desplazando las pretensiones de Eduardo III de Inglaterra. Su reinado marca el inicio de la Guerra de los Cien Años. Las primeras grandes batallas fueron desastrosas para Francia: la flota francesa fue destruida en la batalla de Sluys (1340) y, sobre todo, el ejército fue aniquilado en la batalla de Crécy (1346). A esto se sumó la Peste Negra (1348-1350), que asoló el reino y agravó la crisis demográfica y económica. Su reinado dejó a Francia sumida en una profunda crisis. [fuente: Froissart]
Juan II el Bueno
1350–1364 · El rey caballero
Su reinado continuó el desastre de la guerra. Fue capturado por los ingleses en la batalla de Poitiers (1356) y llevado cautivo a Inglaterra. Durante su cautiverio, Francia se sumió en el caos, con revueltas populares (la Jacquerie) y tensiones en París lideradas por Esteban Marcel. Fue liberado tras la firma del Tratado de Brétigny (1360), que cedía vastos territorios a Inglaterra a cambio de una cuantiosa rescate. Incapaz de pagarlo, su hijo Luis de Anjou, que había sido rehén en su lugar, escapó, y Juan, por honor a la palabra real, regresó voluntariamente a Inglaterra, donde murió. [fuente: Froissart, Grandes Chroniques]
Carlos V el Sabio
1364–1380 · El restaurador
Regente durante el cautiverio de su padre, demostró una gran habilidad política. Como rey, logró revertir la situación de la Guerra de los Cien Años gracias a la estrategia de su brillante condestable, Bertrand du Guesclin, que evitaba las grandes batallas campales y hostigaba a los ingleses, recuperando la mayoría de los territorios perdidos en Brétigny. Fortaleció la administración, saneó la economía y protegió el comercio. Creó la primera biblioteca real en el Louvre. Su reinado supuso un respiro y una recuperación para el reino. [fuente: Christine de Pizan]
Carlos VI el Loco
1380–1422 · El reinado de la locura y la guerra civil
Su minoría de edad estuvo dominada por las luchas entre sus tíos. A partir de 1392, comenzó a sufrir graves ataques de locura que lo incapacitaban para gobernar. Esto desencadenó una guerra civil entre dos facciones nobiliarias: los armagnacs (partidarios del duque de Orleans) y los borgoñones (partidarios del duque de Borgoña, Juan sin Miedo). Aprovechando el caos, el rey Enrique V de Inglaterra reanudó la guerra y aplastó al ejército francés en Agincourt (1415). El rey, dominado por los borgoñones, firmó el Tratado de Troyes (1420), que desheredaba a su hijo, el delfín Carlos, y reconocía a Enrique V como su heredero. Francia tocó fondo. [fuente: Froissart, Monstrelet]
Carlos VII el Victorioso
1422–1461 · El rey de Juana de Arco
Hijo de Carlos VI, comenzó su reinado en una situación desesperada, sin ser reconocido en gran parte de Francia y siendo conocido despectivamente como "el rey de Bourges". La aparición de Juana de Arco en 1429 supuso un punto de inflexión: la doncella liberó Orleans y lo llevó a ser coronado en Reims. Aunque Juana fue capturada y ejecutada, su impulso fue decisivo. Carlos VII reorganizó el ejército (creando las compañías de ordenanza), expulsó a los ingleses de Normandía y Guyena (batalla de Castillon, 1453), poniendo fin a la Guerra de los Cien Años. También fortaleció el Estado con la Pragmática Sanción de Bourges (1438), que afirmaba la autoridad de la Iglesia galicana frente al papado. [fuente: Chronique de la Pucelle, Georges Chastellain]
Luis XI el Prudente
1461–1483 · El constructor de la unidad
Apodado la "araña universal" por su habilidad para tejer intrigas y alianzas, fue un monarca astuto y despiadado que dedicó su reinado a fortalecer el poder real y a quebrantar a la gran nobleza feudal. Su principal enemigo fue Carlos el Temerario, duque de Borgoña, a quien combatió con diplomacia y dinero, financiando a sus enemigos (suizos, loreneses). A la muerte de Carlos en la batalla de Nancy (1477), Luis XI se apoderó de Borgoña, Picardía y el Franco Condado (aunque este último hubo de devolverlo más tarde). Anexionó también Anjou, Provenza y Maine por herencia. Al final de su reinado, había engrandecido considerablemente el dominio real y sentado las bases de la Francia moderna. [fuente: Philippe de Commynes, Memorias]
Carlos VIII
1483–1498 · El primer rey de las guerras de Italia
Hijo de Luis XI, su minoría de edad estuvo regentada por su hermana Ana de Beaujeu, que sofocó revueltas nobiliarias. Carlos VIII estaba obsesionado con la conquista del reino de Nápoles, al que creía tener derechos por herencia. En 1494, invadió Italia con un poderoso ejército, iniciando las guerras italianas que durarían medio siglo. Su marcha por Italia fue triunfal, pero una liga de estados italianos, España y el Imperio se formó en su contra, obligándole a retirarse. Murió sin herederos al golpearse la cabeza con el dintel de una puerta. [fuente: Philippe de Commynes]
Luis XII
1498–1515 · El padre del pueblo
Primo de Carlos VIII, accedió al trono al morir éste sin hijos. Continuó las guerras en Italia, conquistando el ducado de Milán y el reino de Nápoles, pero pronto los perdió ante España. Su reinado se caracterizó por una política interior popular (reformas judiciales y fiscales que le valieron el sobrenombre de "Padre del Pueblo") y por su matrimonio con Ana de Bretaña, lo que aseguró la unión de este ducado a la corona. Murió sin heredero varón, pasando la corona a su primo y yerno, Francisco de Angulema. [fuente: Jean d'Auton]
Francisco I
1515–1547 · El rey caballero del Renacimiento
El príncipe de las letras y las artes

Figura emblemática del Renacimiento francés. Su reinado fue un continuo conflicto con el emperador Carlos V por la hegemonía en Europa. Obtuvo una gran victoria inicial en Marignano (1515), que le permitió conquistar Milán. Pero su suerte cambió: fue derrotado y capturado en Pavía (1525) y encarcelado en Madrid. Liberado tras firmar un tratado humillante que repudió nada más volver a Francia.

Mecenas y constructor

Fue un gran mecenas de las artes: invitó a Leonardo da Vinci a su corte, adquirió la *Gioconda* y construyó los espectaculares castillos del Loira (Chambord, Fontainebleau). Centralizó la administración real con la Ordenanza de Villers-Cotterêts (1539), que impuso el francés como lengua administrativa en lugar del latín. Su rivalidad con Carlos V marcó toda una época.

Enrique II
1547–1559 · El rey justador
Hijo de Francisco I, continuó la lucha contra Carlos V y luego contra su hijo Felipe II de España. Logró recuperar la ciudad de Calais, el último enclave inglés en Francia (1558). En el interior, su reinado se caracterizó por una durísima represión contra los protestantes (la "cámara ardiente" del Parlamento de París). Murió de forma absurda durante un torneo, al astilla de una lanza atravesarle el ojo. Su muerte prematura dejó el trono a sus jóvenes hijos y desencadenó las guerras de religión. [fuente: Pierre de Brantôme]
Francisco II
1559–1560 · El efímero
Hijo mayor de Enrique II, accedió al trono con quince años. Estaba dominado por los tíos de su esposa, María Estuardo (reina de Escocia), los Guisa, que gobernaron con mano dura y exacerbaron las tensiones religiosas. Su reinado fue muy corto, muriendo al año de infección de oído. Su muerte llevó al trono a su hermano Carlos IX, de sólo diez años, y la regencia recayó en su madre, Catalina de Médici. [fuente: Pierre de Brantôme]
Carlos IX
1560–1574 · El rey de la masacre de San Bartolomé
Accedió al trono con diez años, bajo la regencia de su madre, Catalina de Médici. Su reinado estuvo totalmente dominado por las guerras de religión entre católicos y hugonotes (protestantes). La figura de su madre, que intentó una política de equilibrio, fue central. Sin embargo, las tensiones desembocaron en la terrible matanza de la noche de San Bartolomé (24 de agosto de 1572), en la que miles de hugonotes fueron asesinados en París y otras ciudades, bajo la supuesta instigación de la corona. Carlos IX murió de tuberculosis, atormentado por los remordimientos, según algunas fuentes. [fuente: Brantôme, Mémoires de Condé]
Enrique III
1574–1589 · El último Valois
Hijo de Enrique II y Catalina de Médici, fue el último rey de la dinastía Valois. Su reinado fue un caos, con la guerra civil en su apogeo (la "Guerra de los Tres Enriques"). Enrique III se enfrentó a la poderosa Liga Católica, liderada por Enrique de Guisa, y a los hugonotes, liderados por Enrique de Navarra (futuro Enrique IV). Incapaz de controlar la situación, mandó asesinar a Enrique de Guisa en 1588. Esto provocó una rebelión general y fue asesinado al año siguiente por un monje fanático, Jacques Clément. Al morir sin herederos, la corona pasó a Enrique de Navarra, el primer Borbón. [fuente: Pierre de L'Estoile]

Dinastía Borbón · 1589–1792

Enrique IV
1589–1610 · El Borbón que pacificó Francia
El rey de Navarra en la tormenta

Nacido en Pau, en el seno de la Casa de Borbón, una rama de la dinastía capeta, fue educado en la fe calvinista por su madre, Juana de Albret, convirtiéndose en el líder natural del bando hugonote. Al morir el duque de Alenzón (1584), se convirtió en el heredero presunto del trono de Francia, lo que desencadenó la "Guerra de los Tres Enriques" contra el rey Enrique III y el ultra católico Enrique de Guisa.

La conversión y la entrada en París

Tras el asesinato de Enrique III, Enrique de Navarra le sucedió, pero una gran parte de Francia, liderada por la Liga Católica, le rechazaba. Consciente de que "París bien vale una misa", abjuró del protestantismo en 1593 en la basílica de Saint-Denis. Su conversión, más política que sincera, le permitió entrar en París al año siguiente y ser reconocido por la mayoría de sus súbditos.

El Edicto de Nantes y la reconstrucción

Su gran obra fue el Edicto de Nantes (1598), que garantizaba la libertad de culto a los protestantes en ciertas plazas fuertes, poniendo fin a cuatro décadas de guerras de religión. Con la ayuda de su fiel ministro, el duque de Sully, saneó las finanzas, fomentó la agricultura ("la gallina en la olla de los campesinos") y las infraestructuras. Su política exterior se orientó a contener a los Habsburgo. Su asesinato a manos de François Ravaillac en 1610 truncó un reinado que había devuelto la paz y la prosperidad a Francia.

Luis XIII
1610–1643 · el Justo
Su reinado comenzó con una larga regencia de su madre, María de Médici, marcada por las intrigas nobiliarias y una política de acercamiento a España. La mayoría de edad de Luis XIII no supuso un cambio inmediato hasta que, en 1624, nombró primer ministro al Cardenal Richelieu. Juntos formaron un tándem excepcional: mientras Richelieu diseñaba la política, el rey le apoyaba firmemente contra toda oposición, ya fuera de la nobleza, los hugonotes o la propia familia real. Su objetivo era doble: en el interior, destruir el poder político y militar de los hugonotes (asedio y caída de La Rochelle en 1628) y someter a la gran nobleza; en el exterior, luchar contra la hegemonía de los Habsburgo, interviniendo decisivamente en la Guerra de los Treinta Años para posicionar a Francia como la potencia dominante en Europa.
Luis XIV (el Rey Sol)
1643–1715
La monarquía absoluta en su esplendor

Luis XIV personifica el absolutismo clásico. Su minoría de edad estuvo marcada por la regencia de su madre, Ana de Austria, y el gobierno del Cardenal Mazarino, período de inestabilidad conocido como la Fronda. Esta revuelta nobiliaria marcaría profundamente al joven rey, que juró no volver a depender de la nobleza. A la muerte de Mazarino (1661), anunció que gobernaría en persona, sin primer ministro.

Versalles y la corte como jaula de oro

Construyó el monumental palacio de Versalles, un símbolo de su poder y una trampa dorada para la alta nobleza, a la que atrajo y mantuvo bajo su control con una rígida etiqueta cortesana. Sus ministros, como Colbert (hacienda y economía) y Louvois (ejército), provenían de la burguesía y le eran completamente leales. Revocó el Edicto de Nantes (1685), un acto de intolerancia religiosa que provocó la emigración de cientos de miles de hugonotes, dañando la economía francesa.

Guerras interminables y un legado contradictorio

Su reinado fue una sucesión de guerras de agresión (Guerra de Devolución, Guerra de Holanda, Guerra de la Liga de Augsburgo, Guerra de Sucesión Española) que, si bien expandieron las fronteras de Francia hacia el este, también agotaron al país y sumieron al pueblo en la miseria. Murió en 1715 tras 72 años de reinado, el más largo de la historia europea, dejando un país poderoso pero agotado y endeudado, sentando las semillas de la crisis futura.

Felipe de Orleáns (El Regente)
1715–1723 (Regente durante la minoría de Luis XV)
Sobrino de Luis XIV, el rey muerto le había nombrado presidente del Consejo de Regencia, pero Felipe maniobró para obtener plenos poderes. Su regencia fue un periodo de reacción contra la rigidez moral y política del reinado anterior. La corte se trasladó de nuevo a París, las costumbres se relajaron y se permitió una mayor libertad de expresión. Su experimento financiero más famoso fue el "sistema de Law", dirigido por el economista escocés John Law, que consistía en una banca y una compañía comercial (la Compañía de Mississippi) que emitían papel moneda respaldado por las supuestas riquezas de Luisiana. La burbuja especulativa resultante estalló en 1720, arruinando a muchos inversores. En política exterior, buscó el acercamiento a Inglaterra. Cuando Luis XV alcanzó la mayoría de edad, Felipe fue nombrado primer ministro, pero murió pocos meses después.
Luis XV (el Bienamado)
1715–1774
La popularidad perdida

Bisnieto de Luis XIV, accedió al trono con sólo cinco años. Los primeros años de su reinado estuvieron marcados por la Regencia y, posteriormente, por el gobierno del cardenal Fleury (1726-1743), un período de paz y recuperación económica que le valió el sobrenombre de "el Bienamado". Sin embargo, su carácter indeciso, su desinterés por los asuntos de gobierno y su escandalosa vida privada, dominada por una sucesión de favoritas (como Madame de Pompadour y Madame du Barry), fueron minando gradualmente el prestigio de la monarquía.

Desastres exteriores y conflictos internos

Su política exterior fue errática y desastrosa. La Guerra de Sucesión Austriaca no reportó beneficios duraderos y la Guerra de los Siete Años (1756-1763) fue una catástrofe que supuso la pérdida de la mayor parte del imperio colonial francés (la India y Canadá pasaron a manos británicas). En el interior, sus intentos de introducir reformas fiscales para paliar la creciente deuda chocaron con la resistencia de los parlamentos (tribunales de justicia controlados por la nobleza) que defendían sus privilegios. Murió dejando un país con graves problemas financieros y una monarquía debilitada, un legado envenenado para su nieto.

Luis XVI
1774–1792
Un buen hombre para una época terrible

Nieto de Luis XV, accedió al trono a los veinte años. Hombre bienintencionado, piadoso y culto (apasionado de la cerrajería y la geografía), carecía de la personalidad firme que requerían las circunstancias. Se dejó influir por su esposa, la impopular María Antonieta, y por las facciones cortesanas. Sus primeros ministros (Turgot, Malesherbes, Necker) intentaron reformas profundas, pero fracasaron ante la oposición de los privilegiados (nobleza y clero) que bloqueaban cualquier intento de hacerles pagar impuestos.

La Revolución y la caída de la monarquía

La quiebra del Estado le obligó a convocar los Estados Generales (1789), un acto que desencadenó la Revolución. Superado por los acontecimientos, su indecisión y las intrigas de la corte (como el juramento de no aceptar la Constitución Civil del Clero) le hicieron perder la confianza del pueblo. El intento de fuga a Varennes (1791) destruyó para siempre la imagen de un rey patriota. Sospechoso de conspirar con las potencias extranjeras, fue suspendido tras el asalto a las Tullerías (agosto de 1792). La Convención Nacional lo juzgó por traición y lo condenó a muerte. Fue guillotinado en la Plaza de la Revolución el 21 de enero de 1793, un acontecimiento que conmocionó a Europa.

I República · I Imperio · 1792–1815

Napoleón I (Napoleón Bonaparte)
1799–1804 (Cónsul) · 1804–1814/15 (Emperador)
El general de la Revolución

Oficial de artillería corso, ascendió como una estrella durante la Revolución Francesa. Su brillante campaña en Italia (1796-1797) y en Egipto (1798-1799) lo convirtieron en un héroe nacional. En 1799, dio el golpe de Estado del 18 de Brumario y se convirtió en Primer Cónsul, instaurando un régimen autoritario pero eficaz que consolidó muchas de las conquistas revolucionarias.

Paz interior y guerra exterior

Como Cónsul, pacificó el país, negoció con la Iglesia (Concordato de 1801) y, sobre todo, promulgó el Código Civil (1804), que recogía y unificaba el derecho francés y se convertiría en la base de los sistemas legales de media Europa. En 1804, se coronó Emperador. Sus campañas militares (Austerlitz, Jena, Friedland) lo hicieron dueño de Europa, derrotando una y otra vez a las coaliciones formadas contra él. Colocó a sus hermanos en los tronos de Nápoles, España, Holanda y Westfalia.

La caída

Su ambición y la resistencia de Gran Bretaña (batalla de Trafalgar, 1805) lo llevaron a cometer errores. La invasión de España (1808) fue un desgaste continuo. La campaña de Rusia (1812) fue un desastre absoluto. Derrotado en Leipzig (1813), abdicó en 1814 y fue exiliado a la isla de Elba. Regresó para los "Cien Días" (1815), pero fue definitivamente vencido en Waterloo. Murió exiliado en la remota isla de Santa Elena en 1821, dejando un mito y un legado imborrable.

La Restauración Borbónica · 1814–1830

Luis XVIII
1814–1824
Hermano de Luis XVI, pasó el exilio como conde de Provenza. Hombre inteligente y pragmático, comprendió que era imposible volver al Antiguo Régimen. Al ser restaurado en 1814, tras la derrota de Napoleón, otorgó la Carta Constitucional ("octroyée"), que establecía una monarquía limitada con un parlamento bicameral. Su reinado fue un intento de conciliación entre los partidarios del absolutismo (los "ultras") y los liberales, buscando el difícil equilibrio que permitiera la reconciliación nacional. Supo navegar las turbulentas aguas de la posguerra, logrando la reintegración de Francia en el concierto europeo (Congreso de Aquisgrán, 1818). Su moderación y astucia política permitieron que la Restauración se mantuviera, aunque las tensiones subyacentes persistían.
Carlos X
1824–1830
Hermano menor de Luis XVI y Luis XVIII, como conde de Artois había sido el líder de los ultrarrealistas en el exilio. Sucedió a su hermano con una visión mucho más reaccionaria. Representaba a la Francia de la nobleza emigrada y soñaba con restaurar el orden social previo a 1789. Su política, favorable a la Iglesia (ley del sacrilegio) y a la nobleza (ley del "millón de emigrados" que indemnizaba a los nobles por sus tierras perdidas), y su desprecio por la Carta, le enajenaron el apoyo de la burguesía liberal y del pueblo. La publicación de las Ordenanzas de julio de 1830, que disolvían la Cámara recién elegida, restringían la libertad de prensa y modificaban el sistema electoral, actuaron como una chispa en un polvorín. París se levantó en tres días de revolución (las "Tres Gloriosas") y Carlos X, incapaz de controlar la situación, abdicó y huyó a Inglaterra.

Monarquía de Julio · 1830–1848

Luis Felipe I (el Rey Burgués)
1830–1848
Un rey con pasado revolucionario

Hijo de Felipe Igualdad (el duque de Orleáns que votó la muerte de Luis XVI), había luchado en las filas republicanas en las batallas de Valmy y Jemappes. Exiliado durante años en Suiza, Estados Unidos e Inglaterra, regresó a Francia con la Restauración. Su palacio, el Palais-Royal, era un centro de la oposición liberal a Carlos X.

El reinado de la alta burguesía

Tras la Revolución de Julio, fue proclamado "Rey de los Franceses" (no de Francia), por voluntad de la nación, un símbolo de la soberanía popular. Su gobierno, liderado por figuras como Casimir Perier y, sobre todo, François Guizot, favoreció abiertamente los intereses de la alta burguesía financiera e industrial. Fue una época de prosperidad económica, de los primeros ferrocarriles y de la consolidación del capitalismo, pero también de una creciente desigualdad social y de una corrupción generalizada ("Enriqueceos", el famoso consejo de Guizot).

La revolución silenciada

Su política inmovilista y la negativa a ampliar el sufragio (limitado a los más ricos) provocaron un creciente descontento entre las clases medias y populares, que cristalizó en la "campaña de los banquetes" (1847-1848). La prohibición de un banquete en París desencadenó la Revolución de 1848. Luis Felipe, sorprendido y sin apoyos, abdicó y huyó a Inglaterra, donde murió en 1850, poniendo fin a la última monarquía francesa.

El Segundo Imperio · 1852–1870

Napoleón III (Luis Napoleón Bonaparte)
1852–1870 (Emperador) · Presidente 1848-1852
El soñador del Imperio

Sobrino de Napoleón I, pasó su juventud en el exilio conspirando para restaurar el Imperio, con intentos de golpe fallidos en Estrasburgo (1836) y Boulogne (1840), que le llevaron a prisión. Evadido, regresó a Francia tras la Revolución de 1848 y, aprovechando el mito napoleónico y el miedo al "peligro rojo", fue abrumadoramente elegido presidente de la Segunda República. Su mandato fue un constante forcejeo con la Asamblea, hasta que en 1851 dio un golpe de Estado. Un año después, tras un plebiscito, restauró el Imperio como Napoleón III.

Modernización y autoritarismo

Su reinado se divide en dos fases: un "Imperio autoritario" inicial (hasta 1860) y un "Imperio liberal" posterior. Fue una época de gran crecimiento económico e industrial, con la modernización de París bajo la dirección del Barón Haussmann. Impulsó el comercio (tratado de libre comercio con Inglaterra) y la banca. En política exterior, fue ambicioso: participó en la Guerra de Crimea, apoyó la unificación italiana (a cambio de Niza y Saboya), y emprendió la fallida intervención en México para instalar a Maximiliano de Habsburgo como emperador.

El desastre final y el legado

El creciente poder de Prusia, liderada por Bismarck, supuso una amenaza. Napoleón III, con la salud quebrantada y aislado diplomáticamente, cayó en la trampa del telegrama de Ems. Francia declaró la guerra en 1870. Fue un desastre: el propio emperador fue capturado en la batalla de Sedán (2 de septiembre de 1870), lo que provocó su caída y el final del Segundo Imperio. Murió en el exilio en Inglaterra en 1873, dejando el recuerdo de un régimen que, si bien había modernizado Francia, terminó en un completo fracaso militar.

Legado de la Historia de Francia


Cultura y Filosofía

Estado Centralizado

Derechos Humanos (1789)

Modelo Republicano

Francia ha sido un crisol de ideas y un actor central en la historia de Occidente. Desde la unificación franca hasta la proclamación de los Derechos del Hombre, su legado en política, cultura y pensamiento sigue vigente en el mundo contemporáneo.