El Primer Zar y el Terror
Iván IV Vasílievich, apodado "Grozny" (que puede traducirse como "Terrible", "Temible" o "Majestuoso"), es una de las figuras más complejas y controvertidas de la historia rusa. Su reinado estuvo marcado por grandes logros y una crueldad extrema que dejó una huella imborrable.
Quedó huérfano de padre a los tres años, y su infancia transcurrió en medio de luchas de poder entre los boyardos (las familias Shuiski y Belski), que se disputaban la regencia. Este ambiente de violencia, traición y abandono marcó su carácter, volviéndolo desconfiado, vengativo y proclive a la crueldad. En 1547, con 17 años, se convirtió en el primer gobernante en ser coronado oficialmente como "Zar de Todas las Rusias", un título que pretendía equipararle a los emperadores.
Su primera etapa de gobierno (el período de las "reformas") fue positiva. Junto con su consejero, el sacerdote Silvestre, y un grupo de colaboradores conocido como la "Rada Elegida", impulsó importantes reformas: convocó el primer Zemski Sobor (asamblea de la tierra) en 1549, promulgó un nuevo código legal (Sudébnik) en 1550, reorganizó el ejército (creando los streltsy, arqueros) y la administración local. En política exterior, tuvo grandes éxitos: conquistó los kanatos tártaros de Kazán (1552) y Astracán (1556), abriendo la ruta del Volga y el acceso a Siberia. También inició la Guerra de Livonia (1558) para obtener una salida al Báltico, que se prolongaría y resultaría desastrosa.
La segunda etapa de su reinado (a partir de 1560) fue radicalmente diferente. La muerte de su esposa Anastasia (a quien amaba) y la desconfianza hacia sus consejeros le hicieron virar hacia el terror. En 1565, instauró la óprichnina: dividió el país en dos partes, la óprichnina (bajo su control personal y administrada por una especie de policía política, los oprichniki, vestidos de negro y con una cabeza de perro y una escoba en sus sillas) y la zemshchina (bajo la administración de los boyardos, pero supervisada). Los oprichniki sembraron el terror, ejecutando, torturando y desposeyendo a miles de boyardos, clérigos y ciudadanos, especialmente en Nóvgorod (masacre de 1570).
Su paranoia llegó al extremo en 1581, cuando en un ataque de ira, golpeó a su hijo y heredero, el zarevich Iván, causándole la muerte. Este acto sumió a Iván en la desesperación y dejó el trono en manos de su hijo débil, Fiador. Su reinado, que comenzó con promesas de modernización y expansión, terminó con un país devastado, despoblado y sumido en una profunda crisis económica y social, pero con el poder del zar consolidado de forma absoluta.