El primer imperio universal – Asiria fue la potencia hegemónica del Próximo Oriente durante casi milenio y medio. Nacida como ciudad-estado en Assur, evolucionó hasta dominar un territorio que se extendía desde el Mediterráneo hasta los montes Zagros, y desde Anatolia hasta el Golfo Pérsico. Su historia se divide en tres grandes etapas: el periodo antiguo (siglos XXI–XIV a.C.), el Imperio Medio (1365–1056 a.C.) y el Imperio Neoasirio (911–609 a.C.), siendo este último el más conocido por su brutal eficacia militar, su administración provincial y su legado cultural.
Orígenes y auge comercial: En el siglo XX a.C., Assur era un centro de intercambio con Anatolia gracias a las colonias mercantiles (kārum). Erishum I y otros gobernantes locales sentaron las bases. La primera gran expansión territorial llegó con Shamshi-Adad I (ca. 1808 a.C.), un amorreo que unificó la Alta Mesopotamia. Sin embargo, su dinastía colapsó y Asiria cayó bajo la órbita de Mitani.
Imperio Medio: la liberación: Ashur-uballit I (1365–1330 a.C.) sacudió el yugo hurrita y comenzó a escribir cartas a los faraones en igualdad de condiciones. Sus sucesores – Adad-nirari I, Salmanasar I, Tukulti-Ninurta I – extendieron el dominio hasta Babilonia (saqueada por Tukulti-Ninurta) y el Mediterráneo. Pero las invasiones arameas y de los Pueblos del Mar sumieron a Asiria en una edad oscura de la que solo resurgiría con Tiglath-Pileser I (1114–1076 a.C.), un rey que cazó en el Líbano y frenó a los arameos, aunque sin eliminar la presión.
Imperio Neoasirio: la máquina de guerra: A partir del 911 a.C., los reyes asirios forjaron el imperio más extenso visto hasta entonces. Ashurnasirpal II (883–859 a.C.) trasladó la capital a Kalhu (Nimrud) y practicó una política de terror. Salmanasar III (858–824 a.C.) frenó una coalición en Qarqar (853 a.C.). Tras un periodo de debilidad, Tiglath-Pileser III (744–727 a.C.) reorganizó el estado, creó provincias y deportaciones masivas. Sargón II, Senaquerib (que destruyó Babilonia en 689 a.C.), Esarhaddón (conquistador de Egipto en 671 a.C.) y Asurbanipal (el rey bibliotecario) llevaron el imperio a su máxima extensión. Pero las luchas internas y la alianza medo-babilónica acabaron con Nínive en 612 a.C. El último rey, Ashur-uballit II, resistió en Harran hasta el 609 a.C.
Legado: Asiria perfeccionó el arte de la guerra (arietes, caballería, espionaje), la administración provincial y la propaganda mediante relieves y anales. Su herencia literaria (la biblioteca de Asurbanipal) preservó la epopeya de Gilgamesh. Su impronta en la Biblia y en la memoria histórica es imborrable.
Asiria legó el modelo imperial basado en la deportación, la red de caminos y el correo estatal, además de preservar la literatura mesopotámica. Su influencia llegó hasta Persia y Roma.