El Imperio Bizantino fue la continuación del Imperio Romano en Oriente, con capital en Constantinopla (antigua Bizancio). Durante más de mil años (330–1453), fue el baluarte de la cristiandad, la cultura grecorromana y la administración sofisticada. Desde la fundación de Constantino I hasta la caída en manos otomanas, los emperadores bizantinos enfrentaron invasiones bárbaras, persas, árabes y turcos, mientras preservaban las leyes, el arte y la teología que definirían la Europa medieval.
Esta página ofrece un análisis historicista y objetivo de los principales monarcas bizantinos, basado en fuentes primarias (cronistas como Procopio, Juan Zonaras, Ana Comneno) y la historiografía moderna (G. Ostrogorsky, J. Norwich, A. Cameron). Se examina la evolución del imperio, la reforma legal, la iconoclasia, el cisma con Occidente y el colapso final.