El Imperio Gupta es considerado el «Siglo de Oro» de la India antigua. Gobernando desde Magadha (actual Bihar), los Gupta unificaron el norte del subcontinente y establecieron un modelo de gobierno, arte, ciencia y literatura que definiría la civilización hindú durante siglos. Fue una era de prosperidad económica basada en el comercio con el Mediterráneo y el Sureste Asiático, de tolerancia religiosa (hinduismo, budismo y jainismo convivieron) y de innovaciones sin precedentes: el concepto del cero, los numerales «arábigos» (en realidad indios), el teatro de Kālidāsa y los frescos de Ajanta.
Origen y consolidación: Hacia el 320 d.C., Śrigupta y su hijo Ghaṭotkacha eran jefes locales en la región de Magadha. El verdadero fundador del imperio fue Chandragupta I, quien mediante una alianza matrimonial con la poderosa familia Licchavi (que controlaba parte de Bihar) amplió su dominio. Su hijo Samudragupta (c. 335-375) emprendió campañas militares por todo el subcontinente: desde Bengala hasta el sur de la India, aunque respetó la autonomía de los reinos del sur mediante tributos. Su famosa inscripción en el pilar de Allahabad (escrita por el ministro Harisena) enumera los reyes vencidos y sus virtudes, mostrando a un monarca no solo guerrero sino también poeta y músico (aparece en monedas tocando la vīṇā).
Apogeo cultural y administrativo: Bajo Chandragupta II Vikramāditya (c. 375-415) el imperio alcanzó su máxima extensión, desde el Indo hasta Bengala y desde el Himalaya hasta el Narmada. Su corte en Ujjain reunió a los «Nueve Joyas» (navaratna), entre ellos el dramaturgo Kālidāsa, el astrónomo Varāhamihira y el médico Suśruta. Se fomentó el arte de los templos de roca (Udayagiri), la pintura de Ajanta y la escultura de Sarnath. La economía se fortaleció con acuñaciones de oro (los dināras) y una activa red comercial. El peregrino chino Faxian visitó la India durante su reinado y dejó testimonio de la prosperidad, la administración justa y la libertad religiosa.
El ocaso: El siglo V trajo desafíos. Kumāragupta I fundó la universidad de Nalanda, pero ya en su última etapa los hunas (heftalitas) comenzaron a presionar la frontera noroeste. Su hijo Skandagupta (c. 455-467) repelió con éxito las primeras invasiones hunas, ganando el título de Vikramāditya. Sin embargo, las continuas guerras agotaron el tesoro, como se refleja en la devaluación de la moneda. Tras su muerte, el imperio entró en una lenta desintegración: gobernantes débiles, pérdida de provincias occidentales y el empuje de los hunas bajo Toramana y Mihirakula. Hacia el 550, el imperio se había reducido a Magadha y finalmente desapareció, aunque su legado inspiró dinastías regionales como los Vardhana de Harsha.
A continuación se presentan todos los reyes de la dinastía Gupta conocidos por fuentes epigráficas y numismáticas, siguiendo la cronología estándar y las inscripciones de los pilares de Allahabad, Mathura y las monedas.
El Imperio Gupta transformó para siempre la civilización india, fusionando administración, arte y fe, y dejando un legado que perdura en la memoria de Asia y el mundo.