El Imperio Parto, también conocido como Imperio Arsácida, fue una de las principales potencias políticas y culturales de Irán y Mesopotamia durante más de cuatro siglos. Sus orígenes se remontan a mediados del siglo III a.C., cuando la tribu nómada de los parnos (dahae), liderada por Arsaces, conquistó la satrapía de Partia (en el actual noreste de Irán), que entonces pertenecía al Imperio Seléucida. Desde ese núcleo, los arsácidas expandieron su dominio hasta forjar un imperio que en su apogeo se extendió desde el Éufrates hasta el Indo, y desde el mar Caspio hasta el golfo Pérsico.
Contexto y surgimiento: Hacia 247 a.C., Arsaces (cuyo nombre dio origen a la dinastía arsácida) unificó a los partos y estableció un reino independiente. Sus sucesores resistieron los intentos seléucidas de recuperar el territorio, en especial bajo Antíoco III, pero la victoria parta se consolidó. La verdadera expansión llegó con Mitrídates I (171-132 a.C.), que conquistó Media y Mesopotamia, incluyendo Babilonia. Los partos adoptaron rápidamente la cultura helenística sin perder sus raíces iranias, creando una síntesis original: utilizaban el griego en sus monedas junto al arameo, pero veneraban a las divinidades iranias y se presentaban como «filhelenos» para legitimarse ante las ciudades griegas.
Organización y sociedad: El Imperio Parto era una estructura feudal descentralizada. El rey de reyes (šāhān šāh) gobernaba desde Ctesifonte (junto a Seleucia del Tigris), pero delegaba amplios poderes en nobles y vasallos, entre ellos las poderosas casas de Surena, Kāren y Mihrān. El ejército parto se hizo legendario por sus catafractos (caballería pesada acorazada) y arqueros a caballo que ejecutaban la famosa «táctica del tiro parto»: fingir la retirada y disparar flechas hacia atrás. Esta destreza militar les permitió derrotar a los romanos en batallas como Carrhae (53 a.C.), donde Craso encontró la muerte.
Rivalidad con Roma: Durante toda su historia, el Imperio Parto fue el gran rival de Roma en Oriente. Las fronteras fluctuaron a lo largo del Éufrates. Armenia se convirtió en un reino cliente disputado. Los partos frenaron varias ofensivas romanas (César planeaba una campaña, Marco Antonio fracasó, Trajano conquistó brevemente Ctesifonte pero no pudo retenerla). La dinastía arsácida logró mantener su independencia y su identidad, aunque debió lidiar con constantes guerras civiles y rebeliones nobiliarias.
Decadencia y caída: En el siglo II d.C., el imperio se debilitó por luchas internas y el creciente poder del Imperio Sasánida, originario de Persis. En 224 d.C., Ardacher I (sasánida) derrotó y mató al último rey parto, Artabano IV, en la batalla de Hormizdeghan. Así comenzó la etapa sasánida, aunque muchos principados partos conservaron su influencia. El legado parto fue fundamental: mantuvieron vivas las tradiciones iranias, actuaron como puente entre el helenismo y el islam posterior, y su estructura feudal influyó en la Persia medieval. La siguiente lista incluye a todos los reyes principales reconocidos por las fuentes numismáticas y clásicas, siguiendo la cronología arsácida estándar (con las inevitables lagunas y superposiciones propias de un sistema dinástico complejo).