11 de febrero de 1873-3 de enero de 1874 · República · España

I República Española: el ensayo fallido de la España liberal

Alegoría de la Primera República Española
Alegoría de la Primera República Española, por Tomás Padró.

La Primera República Española fue el régimen político que se instauró en España tras la abdicación del rey Amadeo I el 11 de febrero de 1873. Duró solo once meses, hasta el 3 de enero de 1874, cuando el golpe de Estado del general Pavía puso fin a la experiencia republicana. Fue un período de enorme inestabilidad política, marcado por la guerra carlista, la insurrección cantonal y las profundas divisiones entre los propios republicanos.

El nuevo régimen nació casi por accidente: las Cortes, de mayoría monárquica, proclamaron la República como mal menor, al no encontrar un nuevo rey que ocupara el trono vacante. Durante sus escasos once meses de existencia, cuatro hombres se sucedieron al frente del poder ejecutivo: Estanislao Figueras, Francisco Pi y Margall, Nicolás Salmerón y Emilio Castelar. Ninguno de ellos logró estabilizar el país, asolado por la guerra civil y la revolución social.

A pesar de su brevedad y fracaso, la Primera República dejó un legado importante: fue el primer intento de establecer un régimen democrático y federal en España, inspiró las reformas sociales y políticas de las décadas siguientes, y sus ideales serían retomados por la Segunda República en 1931.

Presidentes del Poder Ejecutivo · 1873-1874

Estanislao Figueras
1819-1882 · Presidente: 12 feb - 11 jun 1873
El primer presidente de la República. Abogado y político catalán, jefe de la Unión Republicana. De carácter blando y diestro en el foro, su experiencia de abogado le sirvió de bien poco en la política. El mando le agobiaba; no estaba hecho a la acción. Durante su breve mandato convocó elecciones a Cortes Constituyentes, que dieron una amplia mayoría a los republicanos federales. Incapaz de hacer frente a la creciente anarquía, a la guerra carlista y a las presiones de los sectores más radicales, dimitió de la manera más original que jamás se vio en un jefe de Estado: escribió su dimisión, la remitió en sobre cerrado al vicepresidente del parlamento y tomó el tren hacia Francia. Así cesó el primer presidente republicano. [fuentes: Diario de Sesiones, 1873]
Francisco Pi y Margall
1824-1901 · Presidente: 11 jun - 18 jul 1873
El apóstol del federalismo. Filósofo, abogado y político catalán, discípulo de Proudhon. Hombre de carácter pulcro, puntilloso y ordenado, vestido siempre de negro, enemigo de la violencia, creía en la bondad ingénita del hombre. Su mandato duró solo un mes y medio, pero fue el más intenso. Tuvo que hacer frente a la guerra carlista (don Carlos sitiaba Bilbao) y al estallido de la insurrección cantonal en Andalucía y Levante. Incapaz de emplear la fuerza para reprimir a sus propios correligionarios federales radicales, prefirió dimitir antes que ordenar ejecuciones. Su lema era: prefería ver hundida la República antes que cometer un desliz contra la libertad. Al dejar el ministerio reintegró al céntimo 130.000 reales que le habían confiado para gastos reservados. [fuentes: Pi y Margall, La República de 1873]
Nicolás Salmerón
1838-1908 · Presidente: 18 jul - 7 sep 1873
El presidente que dimitió por no firmar una ejecución. Catedrático de Filosofía, su mandato estuvo dedicado casi por entero a la restauración del orden público. Confió a generales monárquicos (Pavía, Martínez Campos) la represión de la insurrección cantonal, llamó a filas a 80.000 reclutas para la guerra contra el carlismo y reforzó la Guardia Civil. Sin embargo, un principio ético le llevó a la dimisión: su horror a la pena de muerte. Cuando ocho soldados del primer regimiento de artillería fueron condenados a ser pasados por las armas en Barcelona, Salmerón, que se había comprometido a no firmar ninguna ejecución, prefirió dimitir antes que quebrantar su conciencia. En sus tres meses de mando logró contener algo la anarquía, pero él, enemigo de la pena capital, "condenó a muerte a la Revolución". [fuentes: Crónicas parlamentarias, El Imparcial 1873]
Emilio Castelar
1832-1899 · Presidente: 7 sep 1873 - 3 ene 1874
El último presidente, que gobernó con mano firme. Profesor de Historia, gran orador y escritor. A diferencia de sus predecesores, Castelar decidió gobernar con mano firme, inmolar todos los principios en aras del orden. Apoyado en las fuerzas hostiles al nuevo régimen, ejerció una verdadera dictadura desde septiembre a diciembre de 1873. Continuó con mayor energía la política iniciada por Salmerón, puso término a la insurrección cantonal andaluza y concentró todos los poderes en sus manos. Pero su deriva autoritaria le enfrentó con la mayoría de las Cortes. El 2 de enero de 1874 perdió una moción de confianza por 120 votos contra 100. Al día siguiente, el capitán general de Madrid, Manuel Pavía, entró en el Congreso con la guardia civil y disolvió las Cortes. Castelar, cansado y decepcionado, no opuso resistencia. La República había muerto. [fuentes: Castelar, Discursos parlamentarios]

La Proclamación (11 de febrero de 1873)

El régimen republicano se impuso a la nación por unas cámaras de signo monárquico, elegidas monárquicas y compuestas por una inmensa mayoría monárquica. Esta inmensa mayoría votó la República porque la abdicación de Amadeo I colocó a la nación en el inesperado trance de tener que sustituir al rey sin probabilidad de encontrar otra persona para el trono vacante.

Los Borbones seguían excluidos del trono en la conciencia de la mayoría de la nación, caliente aún el repudio con que fue despedida Isabel II. Así nació la República, como mal menor, como último recurso, extinguidas las posibilidades monárquicas. La proclamaron los monárquicos porque era la salida más conservadora. La clase media se resignó a la prueba.

Figueras proclama la República

"Saldremos de aquí con la República triunfante, o muertos" — Estanislao Figueras.

El Federalismo de Pi y Margall

Don Francisco Pi y Margall era un discípulo de Proudhon y su federalismo era libertario. No se trataba, aplicado a España, de la integración de estados en una armazón superior, como en Suiza o EE. UU., sino de la partición de una nación en crisis en varias. La misma palabra se empleaba con impropiedad, porque esta voz viene del latín foedus (liga), y el federalismo que Pi ofrecía a España era desligador; desataba, no ataba.

El proyecto de Constitución federal de 1873 dividía España en diecisiete estados: Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia y Vascongadas. Pero la Constitución nunca llegó a aprobarse.

El Cantonalismo (julio 1873 - enero 1874)

El federalismo de Pi se propagó como el incendio. El proletariado de los pueblos proclamaba un comunismo primitivo, abolía la propiedad privada y salía a combatir por la República social. Málaga, Sevilla, Granada, Córdoba, Cartagena cayeron en poder del pueblo. En Sevilla la muchedumbre se adueñó del arsenal, suprimió la propiedad privada y señoreó la capital durante varios meses.

El foco cantonalista que dio más juego fue el de Cartagena, donde una fracción de la escuadra al mando del general Contreras recorría la costa ametrallando a cuantas ciudades rehusaban el federalismo. Salmerón envió al general Pavía contra los cantonalistas andaluces y a Martínez Campos contra Cartagena. Costó a Pavía una semana someter al proletariado sevillano.

El Golpe de Pavía y el fin de la República

El 2 de enero de 1874, Castelar perdió una moción de confianza en las Cortes. Todo el mundo sabía que si no la obtenía, Pavía, capitán general de Madrid, cerraría el parlamento manu militari y se erigiría en dictador. Sin embargo, los republicanos votaron contra Castelar. La República que once meses antes habían proclamado los monárquicos moría ahora por fría decisión de los republicanos.

Al día siguiente, 3 de enero de 1874, Pavía entró en el hemiciclo del Congreso al frente de la guardia civil y ordenó la disolución de las Cortes. Los diputados, desarmados, abandonaron la cámara. La República había durado once meses. Le siguió una dictadura republicana encabezada por el general Serrano, hasta que en diciembre de 1874 se produjo la Restauración borbónica en la persona de Alfonso XII.

Legado de la Primera República


Primer intento republicano

Proyecto federal

Reformas sociales

Separación Iglesia-Estado

Abolición de la esclavitud en Puerto Rico

Inspiración para la II República

La Primera República Española (1873-1874) fue un ensayo fallido pero fundacional para la democracia española. A pesar de su brevedad y el caos que la rodeó, estableció por primera vez el sufragio universal masculino, la separación de Iglesia y Estado, y un proyecto de estado federal. Sus ideales serían retomados medio siglo después por la Segunda República (1931-1939).