La Primera República Española fue el régimen político que se instauró en España tras la abdicación del rey Amadeo I el 11 de febrero de 1873. Duró solo once meses, hasta el 3 de enero de 1874, cuando el golpe de Estado del general Pavía puso fin a la experiencia republicana. Fue un período de enorme inestabilidad política, marcado por la guerra carlista, la insurrección cantonal y las profundas divisiones entre los propios republicanos.
El nuevo régimen nació casi por accidente: las Cortes, de mayoría monárquica, proclamaron la República como mal menor, al no encontrar un nuevo rey que ocupara el trono vacante. Durante sus escasos once meses de existencia, cuatro hombres se sucedieron al frente del poder ejecutivo: Estanislao Figueras, Francisco Pi y Margall, Nicolás Salmerón y Emilio Castelar. Ninguno de ellos logró estabilizar el país, asolado por la guerra civil y la revolución social.
A pesar de su brevedad y fracaso, la Primera República dejó un legado importante: fue el primer intento de establecer un régimen democrático y federal en España, inspiró las reformas sociales y políticas de las décadas siguientes, y sus ideales serían retomados por la Segunda República en 1931.
El régimen republicano se impuso a la nación por unas cámaras de signo monárquico, elegidas monárquicas y compuestas por una inmensa mayoría monárquica. Esta inmensa mayoría votó la República porque la abdicación de Amadeo I colocó a la nación en el inesperado trance de tener que sustituir al rey sin probabilidad de encontrar otra persona para el trono vacante.
Los Borbones seguían excluidos del trono en la conciencia de la mayoría de la nación, caliente aún el repudio con que fue despedida Isabel II. Así nació la República, como mal menor, como último recurso, extinguidas las posibilidades monárquicas. La proclamaron los monárquicos porque era la salida más conservadora. La clase media se resignó a la prueba.
"Saldremos de aquí con la República triunfante, o muertos" — Estanislao Figueras.
Don Francisco Pi y Margall era un discípulo de Proudhon y su federalismo era libertario. No se trataba, aplicado a España, de la integración de estados en una armazón superior, como en Suiza o EE. UU., sino de la partición de una nación en crisis en varias. La misma palabra se empleaba con impropiedad, porque esta voz viene del latín foedus (liga), y el federalismo que Pi ofrecía a España era desligador; desataba, no ataba.
El proyecto de Constitución federal de 1873 dividía España en diecisiete estados: Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia y Vascongadas. Pero la Constitución nunca llegó a aprobarse.
El federalismo de Pi se propagó como el incendio. El proletariado de los pueblos proclamaba un comunismo primitivo, abolía la propiedad privada y salía a combatir por la República social. Málaga, Sevilla, Granada, Córdoba, Cartagena cayeron en poder del pueblo. En Sevilla la muchedumbre se adueñó del arsenal, suprimió la propiedad privada y señoreó la capital durante varios meses.
El foco cantonalista que dio más juego fue el de Cartagena, donde una fracción de la escuadra al mando del general Contreras recorría la costa ametrallando a cuantas ciudades rehusaban el federalismo. Salmerón envió al general Pavía contra los cantonalistas andaluces y a Martínez Campos contra Cartagena. Costó a Pavía una semana someter al proletariado sevillano.
El 2 de enero de 1874, Castelar perdió una moción de confianza en las Cortes. Todo el mundo sabía que si no la obtenía, Pavía, capitán general de Madrid, cerraría el parlamento manu militari y se erigiría en dictador. Sin embargo, los republicanos votaron contra Castelar. La República que once meses antes habían proclamado los monárquicos moría ahora por fría decisión de los republicanos.
Al día siguiente, 3 de enero de 1874, Pavía entró en el hemiciclo del Congreso al frente de la guardia civil y ordenó la disolución de las Cortes. Los diputados, desarmados, abandonaron la cámara. La República había durado once meses. Le siguió una dictadura republicana encabezada por el general Serrano, hasta que en diciembre de 1874 se produjo la Restauración borbónica en la persona de Alfonso XII.
La Primera República Española (1873-1874) fue un ensayo fallido pero fundacional para la democracia española. A pesar de su brevedad y el caos que la rodeó, estableció por primera vez el sufragio universal masculino, la separación de Iglesia y Estado, y un proyecto de estado federal. Sus ideales serían retomados medio siglo después por la Segunda República (1931-1939).