El Reino de Prusia surgió en 1701 cuando el Elector de Brandeburgo, Federico III, se coronó a sí mismo rey en Prusia como Federico I, con el consentimiento del Emperador del Sacro Imperio. Durante más de dos siglos, Prusia se convirtió en el paradigma del Estado militarista, eficiente y burocrático, y fue el motor de la unificación alemana bajo la Casa de Hohenzollern.
Sus reyes —desde el Rey Sargento Federico Guillermo I hasta el belicoso Guillermo II— encarnaron una mezcla de disciplina prusiana, reformismo ilustrado y expansionismo territorial. Federico II el Grande llevó a Prusia al rango de gran potencia europea; Guillermo I y su canciller Bismarck unificaron Alemania mediante las guerras de unificación (1864, 1866, 1870); el efímero Federico III apenas reinó 99 días; y Guillermo II, último káiser, llevó al imperio al desastre de la Primera Guerra Mundial y a la abolición de la monarquía en 1918.
Esta galería biográfica ofrece un recorrido crítico y extenso por cada uno de los monarcas prusianos, analizando sus luces y sombras, reformas, obsesiones militares y el legado de un reino que desapareció tras la Gran Guerra.
Los reyes de Prusia forjaron un Estado que pasó de ser un ducado periférico a la nación hegemónica de Centroeuropa. Su legado incluye tanto la unificación alemana bajo el liderazgo prusiano como el germen del militarismo que contribuyó al estallido de las guerras mundiales. La lista de Hohenzollern refleja el poder absoluto, la ilustración y la tragedia de la Gran Guerra.