La Segunda Guerra Mundial no fue un accidente de la historia, sino el resultado de crisis económicas no resueltas, tratados de paz punitivos, nacionalismos exacerbados y la incapacidad de la Sociedad de Naciones para mantener el orden internacional.
El crac de Wall Street de octubre de 1929 no solo hundió la economía estadounidense, sino que propagó una depresión global sin precedentes. El proteccionismo comercial (aranceles Smoot-Hawley de 1930), la caída del comercio mundial en un 65% y el desempleo masivo (30% en Alemania, 25% en EE. UU.) erosionaron la fe en las democracias liberales.
En este caldo de cultivo, los totalitarismos ofrecieron respuestas simples: el nazismo en Alemania (1933) culpó a judíos, comunistas y al Tratado de Versalles; el fascismo italiano ya gobernaba desde 1922; el comunismo estalinista en la URSS presentaba la planificación central como alternativa al caos capitalista; y el militarismo expansionista japonés buscaba recursos para escapar de la crisis mediante la conquista de Manchuria (1931) y luego China (1937).
La Sociedad de Naciones, concebida para prevenir guerras, careció de poder efectivo. Las potencias democráticas (Francia y Reino Unido) adoptaron la política de apaciguamiento, permitiendo los rearmes y anexiones de Hitler (Renania 1936, Austria 1938, Checoslovaquia 1939) con la esperanza de canalizar el expansionismo alemán hacia el Este, contra la URSS. Fue un error de cálculo catastrófico.
Las potencias del Eje (Alemania, Italia, Japón) compartían una agenda revisionista contra el orden establecido tras 1919, pero con motivaciones distintas: Alemania buscaba el Lebensraum (espacio vital) en Europa del Este y la hegemonía continental; Italia pretendía restaurar el Imperio Romano en el Mediterráneo (Mare Nostrum); Japón aspiraba a la Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental para asegurar petróleo, caucho y materias primas, expulsando a las potencias coloniales europeas.
Los Aliados (Reino Unido, Francia, URSS, EE. UU. y otros) formaron una coalición por necesidad, no por afinidad ideológica. El Imperio Británico buscaba preservar su posición global y el equilibrio europeo; Francia, tras su derrota en 1940, quedó dividida entre la colaboración y la resistencia; la URSS, tras el pacto Ribbentrov-Mólotov (1939), fue invadida por Alemania en 1941 y luchó por supervivencia y expansión hacia el oeste; EE. UU., aislacionista hasta Pearl Harbor, movilizó su capacidad industrial sin precedentes (la "arsenal de la democracia") y se convirtió en el gran fiador de la victoria aliada.
El conflicto fue, en esencia, una guerra por la reconfiguración del sistema internacional: las potencias del Eje intentaron destruir el orden de Versalles-Washington, mientras que los Aliados defendieron —y finalmente transformaron— ese orden en uno bipolar dominado por EE. UU. y la URSS.
El Pacto Ribbentrop-Mólotov (23 de agosto de 1939) sorprendió al mundo: las potencias ideológicamente antagónicas, Alemania nazi y la URSS, acordaron dividirse Polonia y el Este de Europa. Hitler quedaba libre para atacar sin temor a una guerra en dos frentes.
En la madrugada del 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia utilizando la Blitzkrieg (guerra relámpago): tanques, aviación y comunicaciones coordinadas. El 3 de septiembre, Reino Unido y Francia declararon la guerra a Alemania, pero su ayuda a Polonia fue simbólica (la "guerra de broma"). El 17 de septiembre, la URSS invadió Polonia desde el Este. Varsovia capituló el 28 de septiembre.
Polonia, primer laboratorio de la guerra total, sufrió la ocupación más brutal: intelectuales ejecutados, población judía confinada en guetos y una administración diseñada para eliminar la identidad nacional. El equilibrio de poder europeo que había sobrevivido a Napoleón y a la Gran Guerra se derrumbó en semanas.
El período de inactividad militar entre septiembre de 1939 y abril de 1940, conocido como "guerra de broma" (Drôle de guerre), reveló la falta de voluntad ofensiva de los Aliados. Alemania aprovechó para invadir Dinamarca y Noruega (abril 1940), asegurando rutas de mineral de hierro.
El 10 de mayo de 1940, la Blitzkrieg se desató sobre el oeste. La maniobra de corte a través de las Ardenas —consideradas "impenetrables" por el Estado Mayor francés— rodeó a las mejores unidades aliadas en Bélgica y el norte de Francia. La Operación Dinamo (Dunkerque) evacuó a 338.000 soldados, pero dejó todo el material pesado en manos alemanas.
El 14 de junio, París cayó sin resistencia. El 22 de junio de 1940, en el mismo vagón de ferrocarril donde Alemania había firmado su rendición en 1918, Hitler impuso el armisticio a Francia. El país quedó dividido: la zona norte y oeste ocupada por Alemania, y el sur con capital en Vichy, un régimen colaboracionista liderado por el mariscal Pétain. La derrota francesa dejó a Gran Bretaña sola frente al Eje y reconfiguró el tablero colonial, atizando los movimientos independentistas en Indochina, África del Norte y Oriente Medio.
Tras la caída de Francia, Winston Churchill (primer ministro desde mayo de 1940) rechazó cualquier negociación de paz, a pesar de las presiones internas. Alemania preparó la Operación León Marino (invasión de Gran Bretaña), pero la superioridad naval británica y la necesidad de control aéreo previo la hicieron inviable.
Entre julio y octubre de 1940, la Luftwaffe intentó destruir la Royal Air Force (RAF). Los británicos contaban con ventajas estructurales: el radar para detección temprana, aviones superiores (Spitfire y Hurricane) y el factor humano de pilotos de la Commonwealth y exiliados europeos. Hitler, frustrado, ordenó el bombardeo de Londres (the Blitz) a partir de septiembre, un error estratégico que permitió a la RAF reagruparse.
El 15 de septiembre de 1940, la RAF infligió pérdidas insostenibles a la Luftwaffe. Hitler aplazó indefinidamente la invasión. La batalla demostró que la Blitzkrieg no era infalible y que el Imperio Británico, aunque solo, podía resistir. Geopolíticamente, mantuvo abierto el frente occidental y permitió que EE. UU. incrementara su apoyo (Ley de Préstamo y Arriendo, marzo de 1941).
El 22 de junio de 1941, Alemania lanzó la invasión de la URSS con 3,6 millones de soldados, 3.600 tanques y 2.700 aviones. Era la operación militar más grande de la historia, concebida como una guerra de aniquilación (Vernichtungskrieg) que combinaba lucha militar y exterminio racial.
Inicialmente, la Wehrmacht logró avances espectaculares: 600.000 soldados soviéticos rodeados en Bialystok-Minsk, otros 300.000 en Smolensk. Stalin, paralizado por la sorpresa, tardó días en reaccionar. Los alemanes llegaron a las afueras de Moscú en diciembre y sometieron Leningrado a un asedio de 900 días (más de 1 millón de civiles muertos de hambre).
Pero la resistencia soviética se endureció: traslado de fábricas a los Urales, movilización masiva (34 millones de soldados durante la guerra), y el decisivo factor del invierno de 1941-42, el más cruel en décadas. El 5 de diciembre, el Ejército Rojo lanzó una contraofensiva que salvó Moscú. La guerra relámpago había fracasado; Alemania se enfrentaba a una guerra de desgaste de recursos, justo cuando EE. UU. entraba en el conflicto tras Pearl Harbor.
En la cúspide de su poder (1941-1942), el nazismo impuso en Europa un "Orden Nuevo" basado en la jerarquía racial: los pueblos germánicos como élite gobernante, los eslavos como esclavos (Untermenschen), y los judíos destinados al exterminio total. Esta ideología no era un accidente, sino la esencia del proyecto hitleriano.
La "Solución Final", decidida en la Conferencia de Wannsee (enero de 1942), fue la planificación burocrática del genocidio. Se construyeron campos de exterminio específicos (Auschwitz-Birkenau, Treblinka, Sobibor, Belzec, Chelmno) equipados con cámaras de gas y crematorios industriales. Entre 1941 y 1945, aproximadamente 6 millones de judíos europeos (el 78% de los que vivían en territorios bajo control alemán) fueron asesinados, junto con 500.000 gitanos, 3 millones de prisioneros de guerra soviéticos, decenas de miles de discapacitados, homosexuales y opositores políticos.
El Holocausto representa el punto más extremo de la violencia de Estado del siglo XX y un parteaguas ético: la palabra "genocidio" se acuñó entonces (Raphael Lemkin, 1944). Los juicios de Núremberg (1945-1946) establecerían, por primera vez, el principio de responsabilidad por crímenes de lesa humanidad.
Japón, en guerra con China desde 1937 y necesitado de petróleo, caucho y estaño, se enfrentó en julio de 1941 a un embargo total de EE. UU., Reino Unido y Países Bajos. Su disyuntiva era clara: retirarse de China (pérdida de prestigio e intereses) o conquistar las colonias del Sudeste Asiático, lo que implicaba atacar a Estados Unidos.
El 7 de diciembre de 1941, la Armada japonesa lanzó un ataque sorpresa contra la base naval de Pearl Harbor (Hawái). En dos horas, hundieron o dañaron 8 acorazados, destruyeron 188 aviones y mataron a 2.403 estadounidenses. Al día siguiente, el presidente Franklin D. Roosevelt pidió la declaración de guerra al Congreso, que aprobó con un voto en contra.
Hitler, cumpliendo el Pacto Tripartito, declaró la guerra a EE. UU. el 11 de diciembre. Lo que hasta entonces eran dos conflictos separados (el europeo y el del Pacífico) se unificaron en una verdadera guerra mundial. La entrada de Estados Unidos, con su capacidad industrial intacta (el 50% de la producción mundial de bienes manufacturados), selló el destino del Eje, aunque la victoria tardaría casi cuatro años más.
Tras el fracaso de Barbarroja, Hitler lanzó en verano de 1942 la Operación Fall Blau (Caso Azul), con el objetivo de capturar los pozos petrolíferos del Cáucaso y la ciudad industrial de Stalingrado (hoy Volgogrado), que llevaba el nombre del líder soviético. La lucha en Stalingrado se convirtió en un infierno de combates urbanos calle por calle, fábrica por fábrica, piso por piso.
El general soviético Vasily Chuikov ordenó "pisar el suelo": mantener el contacto físico con el enemigo para evitar la potencia de fuego alemana. Los francotiradores, como Vasili Záitsev, se convirtieron en leyenda. Hitler, obsesionado, desvió recursos del Cáucaso hacia la ciudad.
El 19 de noviembre de 1942, el Ejército Rojo lanzó la Operación Urano, un doble envolvimiento que cercó al VI Ejército alemán (unos 300.000 hombres). Hitler prohibió la retirada y prometió abastecimiento aéreo, que fracasó. El hambre, el frío (-30°C) y el tifus diezmaron a los sitiados. El 2 de febrero de 1943, el mariscal de campo Friedrich Paulus se rindió con los restos de su ejército (91.000 prisioneros, de los cuales solo 5.000 regresarían a Alemania).
Stalingrado fue la primera gran derrota del ejército alemán en campo abierto y el fin de la guerra relámpago. La iniciativa pasó al Ejército Rojo, que no la soltaría hasta Berlín.
Stalin había presionado desde 1941 por la apertura de un "segundo frente" en Europa occidental para aliviar la presión sobre el Ejército Rojo. Roosevelt y Churchill, tras largas disputas estratégicas, acordaron la invasión de Normandía (Operación Overlord), comandada por el general Dwight D. Eisenhower.
El 6 de junio de 1944, más de 156.000 soldados estadounidenses, británicos, canadienses y de otras naciones aliadas desembarcaron en cinco playas: Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword. La resistencia alemana fue feroz, especialmente en Omaha, donde los estadounidenses sufrieron 2.000 bajas. Sin embargo, la superioridad aérea y naval aliada, junto con un elaborado plan de engaño (Operación Fortitude, que simuló un desembarco en Calais), permitió establecer una cabeza de playa.
El 25 de agosto, la 2ª División Blindada francesa liberó París, que se había levantado en insurrección. El avance aliado hacia Alemania se aceleró, pero encontró un obstáculo en la contraofensiva alemana de las Ardenas (diciembre de 1944), el último intento desesperado de Hitler. Su fracaso dejó al Reich sin reservas.
En enero de 1945, el Ejército Rojo lanzó la Operación Vístula-Óder, llegando a 70 km de Berlín. Por el oeste, los Aliados cruzaron el Rin en marzo. Hitler, refugiado en su búnker subterráneo en Berlín, ordenó combatir hasta el último hombre, mientras la ciudad era destruida por los bombardeos soviéticos.
El 30 de abril de 1945, Adolf Hitler se suicidó de un disparo en la sien (junto a Eva Braun, con quien se había casado horas antes). El 2 de mayo, Berlín se rindió. El 7 de mayo de 1945, en Reims, el Alto Mando alemán firmó la rendición incondicional; el 8 de mayo (V-E Day) fue ratificada en Berlín ante los soviéticos.
La guerra en Europa dejó un saldo provisional de unos 40 millones de muertos, ciudades reducidas a escombros, decenas de millones de desplazados y la evidencia de los crímenes del Holocausto. Alemania fue dividida en cuatro zonas de ocupación, y su ordenamiento político y económico sería decidido por los vencedores.
Tras la derrota de Alemania, Japón continuó resistiendo. Las batallas de Iwo Jima (febrero-marzo 1945) y Okinawa (abril-junio 1945) mostraron una determinación fanática: los kamikazes se estrellaban contra barcos estadounidenses, y los civiles eran alentados al suicidio colectivo. La invasión programada de Japón (Operación Downfall) podría costar, según estimaciones, hasta un millón de bajas aliadas.
El Proyecto Manhattan había desarrollado la bomba atómica. El nuevo presidente estadounidense, Harry S. Truman, decidió usarla para forzar una rendición japonesa sin invasión y también para contener las aspiraciones expansionistas de la URSS en Asia.
El 6 de agosto de 1945, el bombardero Enola Gay lanzó "Little Boy" sobre Hiroshima: 140.000 muertos al final del año. El 9 de agosto, "Fat Man" fue lanzada sobre Nagasaki: 70.000 muertos. El mismo día, la URSS declaró la guerra a Japón e invadió Manchuria, incumpliendo el pacto de neutralidad.
El emperador Hirohito intervino personalmente el 15 de agosto para anunciar la rendición incondicional, la primera vez que la mayoría de los japoneses escuchaban su voz. La rendición formal se firmó el 2 de septiembre de 1945 a bordo del USS Missouri. El Imperio Japonés, que había soñado con dominar Asia, quedó reducido a sus islas principales y sometido a una ocupación militar estadounidense que lo transformaría en una democracia pacífica.
El costo humano de la Segunda Guerra Mundial fue entre 70 y 85 millones de muertos (el 3% de la población mundial de entonces), la mayoría civiles. Las pérdidas económicas fueron incalculables: Europa oriental y occidental, Japón y China yacían en ruinas, con sistemas productivos colapsados y hambrunas extendidas.
Geopolíticamente, la guerra liquidó el sistema de potencias europeas que había dominado el mundo desde el siglo XVI. El Imperio Británico, victorioso pero exhausto, inició su descolonización acelerada (India 1947, Palestina 1948); Francia luchó por retener Indochina y Argelia; Japón perdió todas sus colonias; Alemania fue ocupada y dividida.
Dos superpotencias emergieron: Estados Unidos, con la mitad de la producción industrial mundial, el monopolio atómico (hasta 1949) y una red de alianzas (OTAN, 1949); y la Unión Soviética, que extendió su control sobre Europa del Este (los "satélites" mediante gobiernos comunistas impuestos entre 1945 y 1948). La confrontación ideológica entre capitalismo y comunismo se denominó Guerra Fría (1947-1991), caracterizada por la carrera armamentista nuclear, las guerras por delegación (Corea, Vietnam) y la división del mundo en dos bloques.
Se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en octubre de 1945, con un Consejo de Seguridad donde las potencias vencedoras (EE. UU., URSS, Reino Unido, Francia, China) tenían derecho a veto. Los juicios de Núremberg y Tokio establecieron precedentes legales para juzgar crímenes de guerra y de lesa humanidad. El proceso de descolonización, impulsado por el debilitamiento de las metrópolis y la presión de los movimientos independentistas, culminaría en las décadas de 1950 y 1960 con la creación de decenas de nuevos estados.
La Segunda Guerra Mundial, en suma, no fue solo una lucha militar, sino el cataclismo que cerró la era de los imperios europeos y abrió la era de la bipolaridad nuclear, cuyas consecuencias aún vivimos.
Fuentes académicas: Richard J. Evans "El Tercer Reich en guerra" (2012); Antony Beevor "La Segunda Guerra Mundial" (2012); Ian Kershaw "Descenso a los infiernos" (2015); archivos del US Holocaust Memorial Museum e Imperial War Museum.